Incretinas, un aliado propio contra la diabetes

El tratamiento para la diabetes mellitus tipo 2 ha encontrado un nuevo aliado de la mano de la industria farmacéutica: se trata de las incretinas, unas hormonas que el propio cuerpo produce y que promete beneficios importantes para el paciente. En la nota, más datos de interés.

El tratamiento para la diabetes mellitus tipo 2 ha encontrado un nuevo aliado de la mano de la industria farmacéutica: se trata de las incretinas, unas hormonas que el propio cuerpo produce y que promete beneficios importantes para el paciente. Es que no produce hipoglucemia y en muchos casos contribuye al descenso de peso; sin embargo, destacan que no es una medicación apta para cualquier paciente y que no reemplaza a las tradicionales insulinas.

Guillermo Marcucci, presidente del capítulo Cuyo de la Sociedad Argentina de Diabetes, explicó que se trata de una hormona producida en el intestino que, al recibir la señal de que se ha ingerido comida, actúa sobre el páncreas para que éste produzca la insulina necesaria para actuar.

“Esto fue descubierto hace tiempo pero se retomó la investigación hace unos años para buscar algún medicamento, lo cual se logró finalmente”, agregó. Hay actualmente en el mercado dos productos que son similares a esta sustancia: el exenatide y el liraglutide, mientras que cuatro más son  inhibidores de la enzima.

A través de estudios de laboratorio pudo comprobarse que al ingerir comida el organismo produce cuatro veces más de insulina que cuando a una persona se le infunde azúcar por vena, por lo cual lo que había que lograr es aprovechar este mecanismo.

Al mismo tiempo, el intestino produce dos hormonas, la GLP1 y la GIP, que estimulan la producción de insulina y que es lo que se conoce como “efecto incretina”. Estas hormonas sólo actúan entre 3 y 4 minutos, ya que luego son destruidas por una enzima, la dipeptidil peptidasa.

“Éste es el mecanismo normal, pero no funciona correctamente en el diabético, en quien se encuentra disminuido”, aclaró Marcucci.

En estos pacientes la GIP se segrega en cantidades normales pero el cuerpo no reacciona ente ella, mientras que la GLP1 es asimilada pero segregada en poca cantidad. Justamente sobre ésta trabajó la industria farmacéutica.

Según explicó el diabetólogo, en Estados Unidos copiaron la saliva de un lagarto -resistente a la enzima- y elaboraron el medicamento. Es inyectable y tiene una vida media de 12 horas; se aplica una o dos veces por día.

Beneficios

 El tratamiento tiene varios Los efectos secundarios positivos: no produce hipoglucemia, se ajusta al nivel de las comidas y a su cantidad, actúa aún después de la ingesta -algo que no ocurre con la insulina-, y en muchos casos favorece la pérdida peso.

Celina Bertona, médica diabetóloga del Hospital Universitario, destacó como lo más positivo el hecho de que no produzca hipoglucemia debido a que “es una de las principales limitantes para el tratamiento, al cual muchos pacientes no quieren adherir porque le tienen temor”, ya que puede producir decaimiento, dolor de cabeza, palpitaciones, sudoración, confusión, irritabilidad y hasta estado de coma. Asimismo, la profesional destacó que “hay episodios de hipoglucemia que pueden asociarse con muertes por causa cardiovascular en caso de personas mayores y con diabetes de larga evolución”. Sin embargo, subrayó que este temor debe resolverse con educación diabetológica a través de una buena comunicación con el especialista.

Bertona agregó a los beneficios de las incretinas que disminuyen la producción de glucagon, una hormona con efectos antagónicos a la insulina.

Si bien los beneficios a nivel cardiovascular están en estudio, el control más constante de los niveles de azúcar que permiten las incretinas atenuaría la incidencia de estas patologías, explicó Marcucci.

En tanto, están en investigación dos aplicaciones más para las incretinas. La más desarrollada, según adelantó el especialista, es para personas obesas que no son diabéticas, de la mano de su capacidad para favorecer la pérdida de peso.

Y hay varios estudios para determinar sus beneficios a nivel cardiovascular, aunque habrá que esperar unos cuatro años más. Cuando se logre será un gran avance, ya que por año 5% de los pacientes diabéticos tiene un infarto y, si esto se comprobara, Marcucci estimó que podrían reducirse a la mitad los eventos cardiovasculares en estas personas.

fuente: Veronica de Vita