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El pintor Alfredo Ceverino junto a sus hijas Yayi e Ini y su hijo Alejandro compartieron conMDZ Online una tarde en el taller del genial maestro. Entre mates y sopaipillas, contaron anécdotas familiares y resaltaron las virtudes de los artistas argentinos, quienes con pocos recursos económicos pueden hacer maravillas. También destacaron las cualidades de aquellos que nacieron o se criaron en “La República de Las Heras”.
Alfredo habló orgulloso de sus tres hijos, quienes también eligieron para sus vidas el camino del arte (ver notas relacionadas). Los tres destacaron que, tanto el maestro Ceverino como su esposa Violeta, los dejaron crecer y elegir libremente sus carreras profesionales. La única vez que vieron al pintor realizar una mueca con tono a desagrado fue cuando Ini decidió aceptar un cargo político. “Se armó un debate familiar, pero el Ceve (así lo llama a su padre) terminó aceptándolo. Él sabe que mi militancia no es política sino artística y que el desafío es diario y en busca de un cambio que beneficie al artista y al pueblo”, explicó la mujer, quien es cantante y actual directora de Cultura de Tunuyán.
A través de sus dichos se puede deducir que siempre la remaron sin perder la felicidad, el respeto y la unidad que una familia debe tener. Así, por ejemplo, Yayi confió que no sabe con exactitud si se puede vivir del arte, pero sí aseguró que ellos son una familia que no puede vivir sin arte.
Y al respecto de vivir o no del arte, surgió un debate muy interesante sobre cómo los artistas argentinos con escasos recursos económicos logran destacarse en el mundo y demostrar sus cualidades y capacidades: “A veces la pobreza de herramientas y materiales te hace más creativo”, dijo Yayi, mientras que su hermano Alejandro agregó: "La creatividad es algo que no se gasta. Es como el amor" .
En ese preciso momento su padre recordó una anécdota vivida en Francia, cuando expuso en la galería de Roger Aubry: "El hijo de Roger bajaba unas escaleras con unas obras mías enmarcadas y con vidrios. De repente tropieza y a uno de los trabajos se le rompe el vidrio. Minúsculos vidriecitos quedaron incrustados en el óleo pastel. Toda la familia Aubry se puso nerviosa y me miraba esperando que yo soltara una puteada. ¿Qué hacíamos? No tenía elementos apropiados para restaurarla. Entonces, inmediatamente le pedí a mi mujer Violeta que me pusiera cinta adhesiva en los dedos, pero con el pegamento hacia afuera. Así, los fui apoyando con cuidado sobre la obra y sacándolos de a poco. Apliqué una típica argentinada o lasherinada, como más te guste decirle".
“Uno se convierte en un productor de soluciones con cero presupuesto. Y es que la proactividad y la resiliencia son cualidades lasherinas”, lanzó orgullosa Ini. Con estas palabras queda explícito el amor que todos y cada uno de ellos sienten por Las Heras, un departamento muchas veces menospreciado por el resto de los mendocinos.
La charla con los Ceverino y entre los Ceverino es muy rica en conceptos, experiencias y anécdotas. Ellos integran una familia que se está convirtiendo en parte importante de la historia cultural de esta provincia y que, seguramente, dentro de poco será estudiada en las escuelas.
Mirá el video y descubrí como se autodefine esta familia:
-¿Quién introduce el arte en la familia?
Alfredo:- Mi viejo era eterno escritor de poemas en los casamientos… Era poeta simple y directo, ese era mi viejo. Y mi vieja, cuando yo era chico, me enseñaba los poemas de José Martí. Son los antecedentes que voy trayendo y a los que hay que sumarle algún personaje que conocí en la escuela Gregorio Las Heras (donde cursó la primaria). Pero como yo creo mucho en el retorno, tal vez fui pintor antes... O tal vez alguno de ellos (y señala a sus hijos).
-¿Cree en la reencarnación…?
Alfredo:- Y sino no hubiera hecho objetos tan preciosos como ellos (por sus hijos), así podré durar 80 años más... (risas).
-Cuando usted decidió estudiar arte, ¿cómo eran vistos los artistas?
Alfredo:- Antes se decía que éramos todos raritos. Éramos los rebeldes. Con el Pepe Martí (otro reconocido pintor mendocino) dibujábamos en el asfalto con tiza y carbonilla. Entonces, aparecía el sargento Nieto y nos retaba porque los delincuentes estábamos rayando el piso. Pero igual salió un lasherino pintor.
-Ahora están trabajando con su hijo Alejandro en un proyecto artístico que promete deslumbrar a Mendoza. Nos cuentan de qué se trata.
Alejandro:- Estamos haciendo un monumento que consta de varias piezas de metal. Son doce esculturas en metal. Hace dos años que estamos trabajando en esto y para mí fue muy bueno porque me permitió volver a acercarme a la plástica. Retomar el tema de la escultura porque el manejo de la masa es muy distinto a pintar y la experiencia fabulosa de trabajar con mi viejo. Si bien habíamos hecho algo en gran formato, esto me dio un acercamiento más como familia y como persona. Yo estaba viviendo en Brasil y me vine por esto. Allá, trabajé con el realizador Luis Fernando Carballo, en una película que ahora está en post producción. Fue fantástica la experiencia y el equipo de laburo. Son de esas experiencias que te marcan. Pero estar de nuevo en Mendoza me ha permitido volver a pintar, a sacar fotos y a realizar música electrónica. Si bien ya tocaba la guitarra, con este tipo de música tenés resultados inmediatos.
-Y hablando de música, Ini y Yayi ¿en qué momento se involucran con el canto?
Yayi:- Ini fue la que me involucró a mi con la música.
Ini:- Yo me relacioné con la música de muy chiquita. Mi primer contacto fue cuando mis papás me compraron un organito rojo con teclas de colores, que era divino. En esa época tendría siete años y mi momento a solas era mágico. Los sonidos que reproducía eran terribles, pero era mi momento (risas). Y eso me marcó claramente, aunque no sé hasta que punto uno elige el arte o el arte te elige a vos.
-El cargo de directora de Cultura de Tunuyán, ¿te lo esperabás? ¿vos militás en el justicialismo?
Ini:- No me lo esperaba. Es raro ser funcionaria pública en el seno de una familia de artistas. Ha sido motivo de discusión. Al Ceve mucho no le gustaba la idea. Pero creo que es un momento en el que está bueno participar desde este lugar. Es decir, no con una pertenencia partidaria sino desde el lugar de hacedor cultural, del lugar de artista.
Alfredo:- Lo que pasa es que ella proviene de un lugar desde donde hay respuestas porque nosotros somos militantes de la vida artística.
Yayi:- En realidad, a uno le extraña que pongan a un idóneo en ese puesto.
Ini:- Está bueno porque es un desafío enorme. Creo que hay que ir de a poco conociendo cuáles son las necesidades concretas que tiene la gente ahí, qué cosas hablan de la identidad de ese lugar… Lo primero que hicimos fue que el Festival de la Tonada tuviera una representación real de música cuyana. Poder mostrar que no necesariamente lo de afuera es mejor. En Mendoza y en el país tenemos esa visión cholula… Si estás en Las Heras es mejor el que viene de la Ciudad que el vecino que vive a tres cuadras. Si estás en Mendoza es mejor el que viene de San Luis, si estás en Argentina es mejor el extranjero… Y, sin embargo, tenemos montones de excelentes artistas en el departamento, en la provincia y en el país a los que no les damos lugar. Ellos tres (por su padre y sus hermanos), son ejemplo de esto. Por eso digo que es un buen momento para sumarse y dar una visión personal para rescatar esto.
-Muchas veces hemos escuchado decir: “Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires”, ¿creen que hay que triunfar allá para ser reconocido aquí?
Yayi:- Depende de lo que uno pretenda. Yo terminé mi novela “Simulcop” y la voy a presentar en la Feria del Libro de Buenos Aires. Pero si esa enorme feria estuviera en Mendoza estaría buenísimo. Hay que reconocer que es un empujón grande que a uno lo reconozcan afuera.
Un regalo para los lectores de MDZ Online: Los hermanos Ceverino a cappella.
Producción audiovisual: Danila Bragagnini, en Twitter @danibragagnini