En una noche desapacible ex combatientes recordaron la gesta de Malvinas

Ex combatientes de Malvinas junto a sus familias, jóvenes y agrupaciones gauchas marcharon en la tarde-noche de ayer desde la rotonda del Mapa hacia la del Cristo donde se ubica el monumento a los Caídos en Combate. El mal tiempo los acompañó pero no impidió que llegaran a destino.

Foto: Mathias Guijarro/Mediamza.com
Foto: Mathias Guijarro/Mediamza.com

Así como estuvo de lindo el día se presentó de mala la noche de ayer. Sólo el estoico propósito hizo llegar al monumento de la rotonda del Cristo a decenas de jóvenes y familias que acompañaron a nuestros héroes a quienes hoy van destinados todos los honores. Salieron poco después de las 20 desde la rotonda del Mapa y rezando el rosario acompañados por la policía, gauchos a caballo y altavoces caminaron hasta llegar al monumento de caídos en Malvinas.

Se cumplen treinta años de la gesta y como ya es tradición se realizó anoche la vigilia.
La tormenta jugó una mala pasada a la organización que tuvo que limitar las acciones que habían previsto. No pudieron celebrar la misa, ni tampoco pudo hacer su presentación la banda de la Policía. Cuando llegaron al monumento llovía por lo que el equipo de audio y video y la pantalla tuvieron que ser retirados por el peligro que representaban.

De todos modos muchos perseveraron, algunos dispuestos a pasar la noche, otros a permanecer hasta la madrugada y volver para el acto oficial que se realizará esta mañana.


A la llegada los peregrinantes fueron recibidos con chocolate, para algunos fue suficiente, sin embargo el frio obligó a trasladar en ambulancia a una joven con hipotermia.

Anoche no fue momento de discursos, solo silencio solemne y grupos, aquí y allá, en los que algún ex combatiente contaba a los jóvenes “cómo fue”; así vimos a Guillermo Tonidandel, relatando el horror.

Héctor “Tachi” Flores un poco más allá en lo mismo, “ya llevamos años haciendo esto, nos quebramos, pero enseguida volvemos” dice tratando de justificar la emoción y las lágrimas. Por otro lado Mario Quiroga cuenta de su experiencia en el portaaviones.
Es que 30años son nada para los que padecido el espanto de la guerra. Madres que eran jóvenes cuando sus hijos hacían el servicio militar ahora son abuelas y también andaban por allí, ellas también sufrieron la angustia.

El país, este 2 de Abril como todos, debe rebelarse a aquello  que urdieron desvariados, que en su locura por tapar lo indisimulable, usaron lo más sagrado: el valor patrio de la tierra y la sangre de sus hijos.