Un hotel boutique que impregna de lujo la ciudad

Luce una arquitectura contemporánea, muy moderna, pero que no entra en conflicto con los añejos edificios colindantes. De fachada pulcramente simple, se levanta hasta una altura de cinco pisos. La atmósfera de los espacios interiores es elegante y acogedora gracias a los materiales utilizados como cuero, piedra y madera. ¿El mobiliario? Una cuidada selección de piezas clásicas.

Que Sao Paulo y Belgrado parecen polos opuestos es algo fácil de pensar. Sin embargo, el creador de experiencias y prestigioso arquitecto brasileño Isay Weinfeld construyó un puente entre las dos ciudades. Se llama Square Nine Hotel y es un auténtico placer para todos los sentidos. Situado en el centro histórico de Belgrado, entre el barrio estudiantil, el museo Etnográfico, el Teatro Nacional y la antigua fortificación romana Kalemegdan, el hotel impregna de lujo la renovación urbana de la capital de Serbia.


Nine Square Hotel, el primer cinco estrellas con encanto abierto en la ciudad después de dos décadas de proyecciones de grandes cadenas hoteleras, luce una arquitectura contemporánea, muy moderna, pero que no entra en conflicto con los añejos edificios colindantes.


El arquitecto Isay Weinfeld mantuvo el espíritu y la identidad de Belgrado siguiendo el ritmo del resto de los edificios, con unas dimensiones y una paleta de colores moderadas, para un resultado exquisito. Todo está pensado, hasta el mínimo detalle.


El edificio, de fachada pulcramente simple, se levanta hasta una altura de cinco pisos. En cada uno de ellos se distribuyen las 45 sofisticadas y cálidas habitaciones, divididas en tres categorías: doble (32 m2), doble superior (47 m2) y suites (90 m2). Cada uno de los ambientes del hotel cuenta con algunas piezas exclusivas.


En la planta baja encontramos amplias zonas comunes como un lobby bar de aire vintage decorado con mesas de café y globos terráqueos donde se sirven snacks durante todo el día, un restaurante en el que degustar moderna cocina europea y platos tradicionales y un salón de estar. En el último piso, un pequeño bar hace las delicias de los amantes de las panorámicas, ofreciendo vistas impresionantes del parque estudiantil y del skyline de la ciudad.



La atmósfera de todos los espacios interiores es elegante y acogedora gracias a los materiales utilizados como cuero, piedra, espejos dorados, revestimientos madera claroscuros y suelos de parqué. Y, por supuesto, a la elección del mobiliario, formado por una cuidada selección de piezas clásicas de diseñadores escandinavos y norteamericanos fabricadas entre las décadas de 1930 y 1960. Un conjunto que contribuye al estilo elegante, discreto y a la vez sin pretensiones del hotel-boutique Nine Square.


En el sótano, un delicioso spa con piscina, ambientado con una tenue luz natural que invita al relax y a la desconexión. Cuenta con sauna, cabinas de tratamientos y gimnasio. El hotel no sólo fue concebido para el placer. También para los negocios. Es por eso que acoge a empresarios y ejecutivos, y habilitó para ellos una sala de reuniones equipada con la más alta tecnología.