La ciudad se torna un tanto caótica porque a diferencia de otros lugares del país, no estamos acostumbrados a movernos aunque sean apenas unas pocas gotas las que caigan del cielo. Al salir de casa nos olvidamos el paraguas, o lo que es peor no lo encontramos. Las baldosas céntricas están mal estado y al pisarlas nos salpicamos y no falta quien acelere de más en alguna esquina y salpique a los peatones.
Como si esto fuera poco la gente que utiliza el transporte público de pasajeros no tiene donde resguardarse para esperar el micro. Las paradas de colectivos están desprovistas de techos y con mucha suerte podemos encontrar algunas que tengan bancos para la gente.
Por desgracia cuando llueve los pasajeros son rehenes de la falta de políticas que apunten a brindar servicios a los ciudadanos. Miles y miles de usuarios diariamente se trasladan en colectivos de corta y media distancia ya sea por cuestiones laborales o personales y no hay en toda ciudad garitas de acordes a las necesidades de la gente. Por las características de nuestro departamento, con distritos cercanos y otros no tanto, muchas son las personas que utilizan este medio para moverse, ¿sería mucho pedir que las paradas de colectivos estén provistas de un techo para proteger del sol y la lluvia a los ciudadanos?.
Los aleros de los comercios que están frente a las paradas de colectivos son utilizados para resguardarse. Es muy común ver a la gente apostada en las vidrieras, amuchados todos para tratar que la espera sea más amena. ¿La inexistencia de garitas será por el costo que puedan llegar a tener o por el desinterés de los funcionarios?, dejamos la respuesta a tu criterio