“Como una isla en medio de la ciudad”: así define el estudio Alonso & Balaguer Arquitectos su intervención en el Ohla Hotel, situado en el centro de Barcelona. La remodelación integral de este edificio, construido en los años 20 del pasado siglo, supuso ganar dos fachadas de estilos muy diferentes. Ambas dialogan y se unifican gracias a sus ventanas y a las esculturas creadas por Frederic Amat: un millar de agujas rematadas por pupilas. Singulares ojos que, literalmente, miran a la ciudad.
El proyecto consistió en la remodelación integral de un edificio edificado en los años 20 para su transformación en hotel boutique de cinco estrellas. El solar, cargado de historia, está ubicado sobre las antiguas trazas del canal de abastecimiento de agua romano y el palacio del primer Conde de Barcelona, Guifré el Pilós. También fue testigo del desgarro urbano que supuso la creación de la Vía Laietana, la sede de los primeros grandes almacenes (Can Vilardell) que existieron en la ciudad y de la comisaría central de policía, en los años 80.
A lo largo de los años, el edificio fue sufriendo diversas modificaciones, tanto de usos como estructurales. La última de ellas, su uso como comisaría, destruyó gran parte de la estructura original de las primeras plantas y ablandó las plantas superiores.
El edificio original constaba de planta baja más siete, un octavo piso destinado a vivienda de servicio y la particularidad de disponer, encima de todo, una logia de dos plantas acabada en cúpula.
El proyecto de Alonso Balaguer redistribuyó las plantas dejando 72 habitaciones y una gran suite ubicada en la cúpula. La planta baja, altillo y primer sótano son ahora espacios públicos y de servicios, mientras que el segundo sótano se utiliza como estacionamiento. Por su parte, una interesante planta de cubierta, dotada de una piscina a modo de caja vidriada, aporta unas extraordinarias vistas de la ciudad.
Uno de los retos principales de esta intervención fue la transformación de la antigua medianera que quedó frente a la calle Comptal en una nueva fachada que soluciona el espacio residual que provocó la apertura de Vía Laietana, convirtiéndolo en una plaza.
Es interesante el diálogo artístico y de épocas que se establece entre sus dos fachadas. Por un lado la existente, sobrecargada, de claro estilo francés, donde el proyecto de remodelación obligó a sustituir las carpinterías existentes por nuevas ventanas. Y por el otro, la nueva fachada, oscura y sencilla, con el dibujo geométrico y ordenado de ventanas verticales color antracita. Esta ventana practicable rememora por su estética las antiguas carpinterías de chapa de acero plegada con un perfil con mínima masa vista. A la vez, aporta una gran mejora al confort en el interior de las habitaciones del hotel, reduciendo el ruido exterior a 20 dB, y en un 55% las pérdidas térmicas con respecto a una ventana simple. A su manera, estos elementos cosen la brecha que separa Ciutat Vella de Vía Laietana.
A este elemento común, se le une la fuerza expresiva que otorga la contribución del artista Frederic Amat con sus esculturas que decoran ambas fachadas del hotel como si se tratase de un ejercicio de “acupuntura constructiva”. Son un millar de agujas insertadas en la fachada que poseen un cabezal de porcelana esmaltada en forma de pupila. Lo que él mismo definió como “acupuntura urbanística, aporta singularidad y plasticidad poética al inmueble sin hacer un cambio radical en su fisionomía”.
Ficha técnica
Obra: Hotel Ohla
Arquitectos: Alonso & Balaguer
Emplazamiento: Via Laietana 49, Barcelona
Superficie: 6.700 m2