Apenas vi el gol de Colón me acordé de la situación que viví en el Mundial 2006, dirigiendo el encuentro entre Corea del Sur y Suiza. Aquel día tuve una jugada similar a ésta y fue la más discutida de toda la competencia. Consideré que el defensor coreano hizo un pase y le quedó el atacante suizo, que convirtió. El asistente Rodolfo Otero, antes de la definición, levantó su banderín. Tras consultarlo con él, dí gol. A partir de entonces, y por la polémica alrededor, la FIFA optó por algo más claro: cuando el atacante se encuentra previamente en posición de fuera de juego y un compañero envía la pelota, la misma rebota en un defensor y/o éste intenta rechazar en un “pase fallido” y el balón se dirige al atacante, es offside. No se considerá así si el defensor lo que en realidad hace es dominar la pelota y hacer un pase al atacante. La regla escrita no cambió, sí la interpretación.
Ayer Higuaín está en offside porque saca provecho de su posición ilícita tras el rechazo de Palomino. Era fuera de juego y el gol de Colón no debió haberse convalidado. El asistente Julio Fernández estuvo muy bien en su interpretación, pero el árbitro juzgó otra cosa...
Ojo, cuando el línea levantó su banderín, todos los jugadores hicieron mal en detenerse sin escuchar el silbato del juez, que mientras hacía señas para que se continúe con la jugada. El gesto fue claro. Cuando Abal luego se dirige a Fernández, se observa que no le pide información, si no que le afirma el porqué de su decisión. Otro acto fallido.
El Mundial 2010 fue un pizarrón gigante de todo lo que se debe hacer reglamentariamente. Desde entonces hasta la actualidad, hay capacitaciones de perfeccionamiento para todos los árbitros internacionales. Conocido como Referee Assistance Program, allí se analizan al detalle todas este tipo de jugadas. Abal, claro, participó de los cursos.
Fue rechazo, no pase
Abal, convencido de su (mala) decisión, no escuchó al línea. Podría haber cambiado el fallo y evitar todo lo que se desató después. El asistente Julio Fernández estuvo muy bien en su interpretación.