Los expertos enófilos aseguran que para poder disfrutar un vino no hace falta depender de un sacacorchos.
Aquí, 5 soluciones insólitas para tener en cuenta en casos de emergencia.
1. Con una percha
No tenés sacacorchos, pero sí tenés en el ropero una percha de alambre -esas poco resistentes que dan en las tintorerías-. Es tu solución. Sólo tenés que estirar el gancho de la percha y, con la ayuda de una pinza, doblar el extremo como un anzuelo. Introducís el improvisado utensilio entre el cuello y el corcho. Una vez que el alambre está unos milímetros por debajo del corcho, giralo para que el “anzuelo” presione la base y tirá. Ahora sí, a beber.
2. Con una guía de teléfonos
Cuando creíamos que las guías telefónicas ya no tenían ningún propósito, encontramos este método. Primero hay que remover el capuchón del cuello de la botella. Luego, golpear cuidadosamente la base de la botella contra la pared, protegida por la guía telefónica, que funciona como amortiguador. La misma presión del vino empuja el corcho fuera de la botella unos centímetros, lo suficiente como para poder sacarlo con la mano.
3. Con un zapato
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