Volar no es sólo para pájaros

La historia de la aviación no es solo describir la complejidad de las máquinas que se utilizaron, sino hablar también de los atrevidos pioneros que la hicieron posible. Pilotos, ingenieros y científicos que invirtieron su tiempo y su dinero en un sueño donde vivieron intensos momentos de triunfo pero también de tragedia.

El primer hombre pájaro. Foto: Publicada por iBytes
El primer hombre pájaro. Foto: Publicada por iBytes

La historia de la aviación no es solo describir la complejidad de las máquinas que se utilizaron, sino hablar también de los atrevidos pioneros que la hicieron posible. Pilotos, ingenieros y científicos que invirtieron su tiempo y su dinero en un sueño donde vivieron intensos momentos de triunfo pero también de tragedia.

Alberto Santos Dumont, inventor e ingeniero brasileño, fue el primer hombre en despegar a bordo de un avión impulsado por un motor aeronáutico. Aunque se suele considerar a los hermanos Wright como los primeros en realizar esta hazaña, Santos Dumont fue el primero que lo hizo bajo la supervisión oficial de especialistas. El 23 de octubre de 1906, voló cerca de 60 metros con su modelo 14-bis, en París. Cerca de un mes después repitió la hazaña delante de una multitud de testigos y recorrió 220 metros a una altura de 6 metros.

Louis Schreck fue un industrial autodidacta francés que produjo la mayoría de los hidroaviones de casco construidos en el mundo, hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Apasionado por la aviación, compró un biplano Wright, en 1908, y se matriculó en la escuela de vuelo. En 1910 desarrolla un curioso monoplano, el Diapason I, con el que no consigue despegar debido a su extraordinario peso, 750 kilos , demasiado para su motor Gnome de 50 HP. El despegue se dificultaba además por la estructura de las alas que generaban un tremendo efecto suelo. En octubre, decide sustituir el motor rotativo Gnome por otro de 90 CV y lo modifica creando el Diapason II, con el que finalmente consigue despegar, en febrero de 1911.

Henri Fabre fue un aviador francés que inventó el primer hidroavión de la historia, llamado "Le Canard" (Pato, en francés). Patentó un sistema de dispositivos de flotación que utilizó con éxito, el 28 de marzo de 1910, cuando logró despegar de la superficie del estanque de Berre convirtiéndose en el primer hidroavión de la historia que despegaba desde el agua por sus propios medios. Sus experimentos interesaron a los pioneros de la aviación Glenn Curtiss y Gabriel Voisin que, tras contactar con él, utilizaron su invento para desarrollar sus propios hidroaviones. Su hidroavión, totalmente restaurado, se encuentra en el Museo francés del Aire y del Espacio.

Harriet Quimby fue la primera mujer en obtener una licencia de piloto en los Estados Unidos, en 1911, y también la primera en cruzar el Canal de la Mancha, hazaña que realizó en 1912. Aunque murió muy joven, a la edad de 37 años, tuvo una gran influencia sobre el papel de la mujer en la aviación. En sus inicios, trabajó como periodista y en 1903 se muda a Nueva York para trabajar como crítico de teatro llegando a publicar más de 250 artículos en la revista Leslie's Illustrated Weekly. También fue la autora de siete guiones para cortometrajes del cine mudo en los estudios Biograph, que fueron dirigidos por el director DW Griffith, en 1911.

El 1 de julio de 1912, Harriet Quimby volaba durante las celebraciones del Tercer Aniversario de la Aviación de Boston en Squantum, Massachusetts, junto a William Willard, el organizador del evento, como pasajero en su nuevo monoplano biplaza Blériot. A una altitud de 460 metros, la aeronave inesperadamente cae hacia adelante por razones desconocidas y ambos, Willard y Quimby, fueron expulsados ​​de sus asientos muriendo trágicamente en la caída. Harriet Quimby fue enterrada en el cementerio de Woodlawn en el Bronx, Nueva York.

John Cyril Porte y George Hallett en el hidroavión Curtiss Modelo H "América" en Hammondsport, Nueva York, el 22 de junio de 1914.

Mirá la galería completa en iBytes