Noel Romero/A.Y Not Dead: más allá de la moda

Arte, cine, moda, música y su proceso de creación...

Cuando Noel Romero creó, hace once años, su primera colección bajo la firma A.Y. Not Dead, no imaginó que se convertiría en un referente. Hoy, luego de posicionarse en todo el país, modificar su equipo de diseño  y asociarse con María Cher, Noel puede hacer gala de eso. Sus diseños representan una oda al espíritu desenfadado, conquistando tanto a jóvenes como adultos. En su luminosa oficina de Palermo,  recibió a LUPA y compartió trabajo, gustos y sus fuentes de inspiración.

¿Qué esencia mantuvo A.Y. Not Dead desde sus primeras prendas, que datan del 2001?
Un ADN joven que resulta imposible pasar por alto, más allá de la edad de su portador. A pesar de haber crecido como marca, nuestras piezas conservan el espíritu irreverente que impusieron desde un principio. También nos influencian el arte, la música, la moda… A.Y. Not Dead es una excusa para indagar sobre el trabajo de diversos artistas.

¿Cuáles son tus referentes en el mundo del arte?
Muchísimos. Desde el surrealismo hasta el arte contemporáneo en general, argentino o extranjero, junto con otras disciplinas como la poesía, el rock y el New Wave. Hemos creado ítems inspirados en Burle Marx -paisajista Brasilero- o "Las flores del mal" –Charles Baudelaire-. Para el próximo otoño, tengo en mente el cine italiano. 

¿Nos podrás adelantar de qué se trata la próxima colección?
El neorealismo italiano de la Posguerra será el punto de partida. Imágenes de directores como Bernardo Bertolucci me inspiran muchísimo. Eso sí, jamás paso por alto la esencia de la firma.

¿Cómo parte el proceso de creación en cada temporada?
Desde el área de diseño, armamos un mood board que refleja del humor de la colección. De allí parte su imaginario. Luego, la matriz comercial nos indica qué cantidad de ítems debemos producir según las ventas. Y camino al resultado final, definimos el nombre.

¿Cuáles son tus piezas clave, que reinterpretás en cada colección?
Los modelos de jeans se repiten, variando sólo en los lavados. También contamos con Classic, una línea de remeras atemporales. Otros key ítems: camperas de cuero, vestidos negros al cuerpo o calzas.

¿La prenda favorita que diseñaste?
Me enamoro de ciertas piezas en cada temporada, pues lo nuevo es lo que más me entusiasma. En este momento, estoy preparando un sweater de invierno con una silueta especial que me tiene fascinada. Oversize con mangas anchas, a lo Balenciaga.

¿Qué tenés en cuenta a la hora de elegir una imagen de campaña?
Todas las campañas mantienen una línea inspirada en el alma de A.Y. Not Dead. No se dejan influenciar por el tema de la colección –eso lo reservamos para el look book-. También damos mucha importancia a la elección de la modelo.

¿Por qué reemplazaron a Dree Hemingway, con quien venían trabajando desde hacía varias temporadas, por Calu Rivero?
Porque queremos atraer a un público más masivo. Dree es una modelo internacional de renombre, declarada chica It por la esfera fashion, pero en la Argentina no se la conoce tanto. En cambio, la imagen de Calu nos facilita el acceso a una clientela más amplia. La campaña gozó de una repercusión espectacular, tanto a nivel ventas como entre profesionales de la moda.
 
Temporadas atrás se sumaron al proyecto Señor Amor, en pos de intervenir prendas del Ejército de Salvación. ¿Qué les motivó a hacerlo?
De chica me enseñaron que es un deber ayudar al prójimo. Por eso, apenas surgió la propuesta, no dudé un instante. Además, muchísimas veces acudí al Ejército de Salvación en busca de inspiración o para comprarme ropa. El proyecto es muy moderno, ya que las colaboraciones creativas son el futuro.

Si pudieras elegir a cualquier personaje para que colabore con A.Y. Not Dead, ¿quién sería?
Rei Kawakubo, la directora creativa de Commes Des Garçons, me fascina. Dentro de la Argentina, ya colaboré con todas las figuras que quería. Desde músicos como Charly García, Soda Estéreo, Babasónicos o Emanuel Horvilleur, hasta artistas del calibre de Diego Bianchi, Déborah Pruden o Fernanda Laguna. Son todos admirables.

A partir de su fusión con María Cher, en 2009, cuentan con todo tipo de líneas: prêt-à-porter, jeanswear, zapatos, accesorios, tanto para mujer como para hombre. ¿Te gustaría incursionar en otros rubros?
Me apasiona todo lo relacionado con la cultura. Quizá vendería libros de literatura... Pero como ahora nos ocupamos de otros aspectos de la empresa, mis ideas están relegadas a la expansión de A.Y. Not Dead. Son demasiado innovadoras para el presente.

¿Y en cosmética?
Estamos preparando el lanzamiento de un perfume para el año que viene. Top secret.

¿Cómo proyectás la firma a futuro?
Si fuera por mí, me hubiera quedado con un localcito. Grandes ambiciones son las de mis hermanos, Martín y Diego, y mi socio Gaby Brenner. Ellos quieren llevar la marca a una escala global.

¿Qué consejo darías a nuevos diseñadores?
Es imprescindible coordinar la parte creativa con el sector empresarial. Sin alguien que domine los números, el crecimiento a nivel marca resulta imposible. También hay que prestar suma atención a la calidad de cada prenda.

¿Y a los estudiantes de moda del interior?
A pesar de no acceder a los recursos que tendrían en la ciudad, su pasión trasciende límites. Más aún con la globalización: hoy en día, es posible viajar a París con sólo conectar la computadora. Desde mis comienzos como aspirante a creadora, me empeñé en investigarlo todo. Leía revistas de tapa a tapa, me informaba respecto al mundo de la moda, el arte… eso ayuda muchísimo. También considero ideal la posibilidad de estudiar afuera. Yo lo hice en Londres, donde la industria de la moda tiene mucho peso. Se vive de otra forma.

NOEL OFF THE RECORD

¿Cuáles fueron tus mayores logros, tanto a nivel profesional como personal?
Me cuesta verlos porque soy muy exigente. Pienso que trabajar en lo que me gusta y colaborar con gente que admiro. Fundar A.Y. Not Dead no fue una excusa para hacer ropa, sino para incursionar en otros ámbitos.

Si pudieras elegir cualquier época o lugar, ¿en cuál vivirías?
En el París de los años 30. Tengo una especie de obsesión. Mi sueño sería conocer a los artistas de la época. También adoraría visitar el Nueva York o el Londres de los ’60, los ’70 e incluso los ’80: momentos icónicos para la juventud. Me decanto por la contracultura de cada época.

¿Qué sitio considerás tu casa?
Buenos Aires, definitivamente. Y Londres, donde viví y estudié. Allí me conozco todo. Por eso, al llegar me siento en casa. Ahora voy a París bastante seguido –visito a mi mejor amiga, que reside en esa ciudad- y me está pasando lo mismo. Con Nueva York no lo siento.

¿El mejor invento de todos los tiempos?
El arte.

¿Qué música estás escuchando?
“Aux armes et caetera”, un disco reggae by Serge Gainsbourg.

¿Qué libros estás leyendo?
Tres: “El sonido y la furia”, de William Faulkner; “Ada o el ardor”, de Vladimir Nabókov; y “El mar de coral”,  lo último de Patti Smith.

¿Una muestra de arte para no perderse?
“How it feels”, de la artista británica Tracey Emin, en el MALBA. También recomiendo las obras de Leandro Erlich en la galería Ruth Benzacar. Y en Mite, “Una mirada simple”, curada por Octavio Garabello.

No podrías vivir sin…
La naturaleza.

¿Referentes que te inspiren?
Diseñadoras como la inglesa Vivienne Westwood, la japonesa Rei Kawakubo o la italiana Elsa Schiaparelli. En el podio de mis artistas favoritos, arrasa Henri Matisse. Fue un maestro absoluto.

¿Cuál es el consejo más útil que te dieron?
Jamás mentirse a uno mismo. Me lo dijo mi mamá.

¿Y la decisión más riesgosa que tomaste?
Lanzarme a hacer A.Y. Not Dead, sin saber tanto del área empresarial. De todas formas, no soy arriesgada. Sí va a ser jugado cuando decida tener un hijo, o cuando me dedique de lleno al arte… Nunca se sabe.