Independiente, artesanal, casera son algunos de los adjetivos que los propulsores de estas editoriales le dan a sus proyectos. Un modelo de edición que nace a fines de siglo XX en diversas partes del mundo en respuesta a un mercado que negaba el espacio para autores en general recientes o jóvenes. Ante esta negativa que aún hoy continúa, crecen proyectos de escritores que, por lo general, en principio son proyectos de autoedición, aunque muy pocas veces se limitan sólo a la edición del propio editor. Algunos las llaman independientes porque no dependen del presupuesto de una gran empresa que decida lo que se edita, en qué formatos, dónde se distribuye, qué reciben los autores; o artesanales porque los libros son hechos a mano; o caseras, simplemente, porque son hechos en casa. Los libros de editoriales independientes suelen destacarse por este tipo de manufactura, como es el caso de Mancha de Aceite, Funesiana, Colección Chapita, o las mendocinas Pan, Zediciones, Carbónico y tantas otras. Pero ¿qué nos ofrecen de nuevo estas formas de edición? ¿qué puedo encontrar en estos libros?
Bueno, en principio y por definición, todo lo que el gran mercado rechace, por lo que la mayoría se dedican a editar géneros como la poesía, narrativa breve, incluso traducciones que, por una razón o por otra, ya no son posibles de adquirir en el país. Una persona o un pequeño grupo suelen regentear estas atípicas empresas, cumpliendo muchas veces distintos papeles, desde editor a poeta, de imprentero a diseñador, de librero a traductor, a comerciante. Es por eso que, finalmente, la decisión de qué material se editará recae sobre ellos, generando así lo que se conoce como un nicho propio de mercado a donde en general apuntan los textos y que suele responder directamente a las elecciones del editor, que se convierte así también en propietario de la editorial. Gigante, IAP, Colección Chapita, Gog y Magog, Marfil Seda sólo editan poesía, el trabajo que Vox realizó con la literatura de los noventa es ampliamente conocido, Caja Negra tiene una clara tendencia hacia lo experimental desde la ensayística y la narrativa, Spiral Jetty se dedica específicamente a las formas experimentales de la poesía, con una tendencia visual marcada. Aunque también son distinguibles por la relación que el editor decide entablar con el formato del libro, siendo algunos caseros o artesanales y de mínimas tiradas, como es el caso de Cilc, Clase Turista; y otras, realizadas en imprenta y con tiradas mayores, como Mansalva o Santiago Arcos. Además están las que optan por el libro-objeto, como es el caso de la editorial mendocina Pan, que propone unos pequeños libros desglosables que se leen a medida que se averigua el camino por el cual el papel ha sido cortado; y las que optan por el e-book, abandonando el formato impreso y dedicándose exclusivamente a la distribución por la web, como la reciente Determinado Rumor, que ofrece en su página sus libros para descargar o comprar.
Casi se podría decir que estos modelos nacen a finales del siglo pasado. Anteriormente, poetas-editores solían crear revistas donde varios autores entrarían en un número y así los costos de imprenta se repartirían, pero con la llegada de la computadora con impresora a cada hogar la cosa cambió, el poeta se dio cuenta que hacer un libro no era nada difícil y así empezó a autoeditarse. En este sentido casero, fue Deldiego la editorial que se lanzó con todo a este tipo de autoedición en la década de los noventa, publicando obras como Oreja tomada de Manuel Alemian, El krech de Daniel Durand, La Zanjita de Juan Desiderio, por nombrar tres de los más de cuarenta títulos que incluyen a Damián Ríos, María Medrano, Pablo Aguirre, José Villa y los hermanos Alemian, entre otros. Y en el otro sentido, el de editoriales que cuentan con costos para enviar a imprenta, Libros de Tierra Firme ya había publicado a poetas de la talla de un Zelarayán, un Lamborghini, un Calveyra.
En Argentina, gran parte de la literatura nacional de mayor importancia de las últimas décadas se ha publicado por medio de pequeñas editoriales de tiradas casi únicas, las llamadas Editoriales Independientes. Y actualmente sigue siendo así: Un país mental, la traducción de cien poemas chinos contemporáneos, única en la historia de la edición nacional, de Miguel Ángel Petrecca, salió por Gog y Magog, su propia editorial. Increíble, de Mariano Blatt, fue publicado por Ediciones Stanton, Pintó el arrebato, por Colección Chapita, la Escolástica peronista ilustrada en su versión completa por Funesiana. Punctum fue publicado por Tierra Firme, Poesía Civil, por Vox. Al principio puede parecer incómodo de difícil acceso (no todo está en Buenos Aires eh!, es cuestión de buscar en cada pueblo), y el estado general de cosas puede desanimarnos y dejarnos a un lado de la ruta, pero al minuto de considerar este tipo de libros no dudaremos en encontrar ahí el material de lectura que buscamos, lejos del murmullo incesante de los grandes editores de poco sueldo y cerca de las personas que prestan su ojo a diario para divisar, entre el mar de textos que es el siglo XXI, un poema o dos llenos de espíritu, que se alzan inéditos.
¿Editoriales independientes?
Un lugar en el mundo de los libros para un determinado tipo de textualidad...