El extravagante mago deberá resistir en el lugar con un casco con forma de jaula y botas con suela de acero, según adelantó el sitio español La Información.
“Si empiezo a alucinar, lo que ocurrirá, y me toco el rostro, se acabó. Voy a ser alcanzado por mucha electricidad”, confesó el neoyorkino. Entre sus excéntricos desafíos se cuentan los 44 días que permaneció encerrado en una vitrina suspendida sobre el rio Támesis tan solo a base de agua.
Fuente: orbe.perfil.com