Versátil
Es la gran fuerte de este ambiente y la “culpa” la tiene la mesa, con paneles divisorios que dan intimidad. Adelante, la silla de plástico.
Dress in white. El blanco centra la mirada en los elementos protagonistas y se templa con tonos amaderados y un alegre pavimento.
Reciclar es chic. La prueba está en la biblioteca del fondo, integrada por cajas de madera que se
han apilado para acomodar libros y fotos. Chapeau!
Área de descanso. Cada cierto tiempo se impone hacer un break. ¿Los aliados perfectos? Una coffee table con dos butacas retro.
Mística nórdica
Este despacho es un delicioso cóctel de objetos de diversa procedencia: la mesa es una creación propia del dueño de casa, la lámpara, y la alfombra.
A gran escala. Un espacio sin fronteras, con paredes cuasi infinitas y suelo de madera natural es un lujo. Trabajar en él, también.
Hágase la luz. Sin duda, es la consigna que impera en la habitación. La maxiventana, con un delicado estor de bambú, ayuda a ello.
Código negro. Poderoso y elegante, este color otorga carácter a las piezas básicas y contrasta con la tibia claridad que las rodea. ¿Te animás?
Sello artístico
Para amantes de la pintura, este rincón de trabajo, está equipado con una mesa de pintor, una silla morada y un tronco-banquito. ¡Ideal!
Tocar madera. O más bien, sentarse o escribir sobre ella, porque es el material estrella. El resultado, un seductor estilo eco-cool.
Detalles con ADN. Los cuadros, el fanel con jarrones, o los pinceles
imprimen una huella muy personal al ambiente.
¡Cielos! El escritorio se orientó hacia la ventana para disfrutar de las vistas.
Clase magistral
Dos grandes piezas del diseño son clave en este espacio: la silla y la mesa, ambas ¡magníficas!
El triunfo del revival. El mobiliario destila un aire fifties capaz de abrir el apetito laboral de cualquiera. Ideal para fans del vintage.
Be happy! Las figuras de simpáticos animales, como el perro que mira por la ventana,
pretenden (y logran) despertar la sonrisa.
Conexión in & out. Contemplar la naturaleza favorece la concentración. Por eso se ha permitido
que el paisaje exterior se cuele a través del cristal.