Amplios y generalmente con una inclinación leve, los profundos y elegantes aleros del techo protegen la casa del caliente sol de verano y garantizan que la lluvia fluya sin problemas. El gran terremoto de Kantÿ de 1923 y la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, hicieron desaparecer muchas de las estructuras tradicionales de madera en Tokio. En su lugar, la modernización y la necesidad de viviendas baratas llenaron la ciudad de modernas estructuras livianas y de manzanas de edificios de departamentos de hormigón con techos planos. Los japoneses rápidamente adoptaron los departamentos de estilo occidental. Como resultado, una vista aérea de la áreas residenciales del paisaje urbano japonés contemporáneo revela una grilla muy densa de casas cúbicas bajas y de edificios de hormigón con techos bajos. El encanto de la sucesión de techos de teja se ha perdido. Afortunadamente, los jóvenes arquitectos de ese país están redescubriendo el potencial de las estructuras con techo de estilo japonés. Con tratamientos variados en la cubierta, tratan de redefinir el estilo de vida urbano de sus clientes dentro de la casa. Además de una cubierta protectora, demuestran que un techo en pendiente puede funcionar como un elemento divisor del espacio. El techo se percibe como un moderador en el nivel de intimidad.
El diseño de la House Made of Two (Casa hecha de dos) de Akio Nakasa se originó a partir de un gran volumen de techo inclinado que cubre casi todo el sitio. Al dar forma a un patio curvo a partir de la masa de esat cubierta, la familia obtuvo una casa extra en la cual refugiarse. En lenoie, el arquitecto Akihisa Hirata reconsidera el origen de la forma del techo. Lo trata como un tipo de la naturaleza, acomodando a los residentes en diferentes picos de la montaña. Yoshichika Takagi, por su parte, reúne los techos de seis emblemáticos objetos en forma de casa bajo un gran techo en House K., haciendo así emerger un paisaje completamente nuevo.
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