Romántico, con rincón de lectura
El cabecero, de corte antiguo, marca el estilo de este dormitorio. En vez de mesitas, se puso a un lado un sinfonier, y en el otro se montó un espacio para leer con butaca y un velador. Sobre la mesa, un jarrón y un portarretratos. A los pies de la cama se colocó un banco para las mantas, los libros... Una bucólica araña da luz a la zona del velador.
Coquetos estampados. Ayudan a dar vida al mobiliario blanco. En la cama, la funda nórdica se combinó con unas almohadas de flores y unos almohadones rosas haciendo juego con el plumón. En el suelo, alfombra de 2 m de diámetro.
Actual, con zona de trabajo
Para tener un mini despacho dentro de la habitación, se montó una mesa con tapa de cristal y un armazón de madera. Se acompañó con una silla y unas estanterías de pared. El área de dormir está integrada por un cabecero haciendo juego con una mesita. Sobre ésta, velas. Para iluminar, se eligió una lámpara. Se destacó la pared del cabecero con un evocador dibujo pintado directamente sobre ella.
Colores naturales. Se apostó por ellos a la hora de seleccionar los tejidos, para reforzar la sensación de calidez que transmiten los muebles de madera. La funda nórdica y la mantita, la alfombra de los pies y la jaspeada del lateral -de 70 x 110 cm- completan la escena.
Femenino, con tocador
En este cuarto se destacó la zona de dormir con un llamativo cabecero, 200 x 165 cm, forrado con tela. Además, se prescindió de mesitas y, en su lugar, se colocaron una mesa morada y una silla blanca decapada. Se completó con una lámpara de pie y un biombo de cristal. Los cuadros en blanco y negro complementan a la perfección el cabecero.
La gama del rosa. Ha sido la elegida para dar color a la pared, así como para el mobiliario y los accesorios. La funda nórdica, la manta blanca y la alfombra de cuadros son parte de la deco. Sobre la mesa, portarretratos y jarrones -pequeño y grande-.
Clásico y funcional
Aquí se apostó por una distribución convencional, con la cama y mesitas de la misma serie, a ambos lados. Sobre ellas, unas lamparitas, pequeña y grande. Para reforzar el espacio de almacenaje está el sinfonier, con unos jarroncitos. Se colocó un banco a los pies de la cama. Encima, bandeja y tazas. Se coronó el cabecero con un decorativo espejo redondo.
Gris y tonos pastel. Proporcionan serenidad y por eso visten las paredes y los complementos. La funda nórdica azul celeste se coordina con los almohadones de ramas, y los lisos. Las cortinas y la alfombra a cuadros completan la escena.