Todo fue fuerte. Muy fuerte. Por momentos pensé que no podría resistirlo. Su entrada triunfal, Cristina, me pareció increíble. Se la veía espléndida como siempre. Sonriente, sana, entera.
La columna completa en La Nación
La milagrosa curación de nuestra Presidenta
Desde mi rincón en el fondo (ya sabe que odio los primeros planos), la veía a Usted, veía la figura de Evita en esa suerte de retablo, veía la bandera, oía la ovación, y pensaba: qué hemos hecho para merecer tanto. La tradicional columna de Carlos Raymundo Roberts en La Nación.