Alocasia, una planta diferente y fácil de cuidar

También conocida como "oreja de elefante", pertenece a la familia de las aráceas, tiene un tallo grueso y carnoso que crece durante tres años y puede llegar hasta los cinco metros de altura. Por su tamaño y belleza de sus hojas -con forma de flecha y nervios muy marcados-, esta planta es perfecta para decorar la casa. Además, es muy resistente y fácil de cuidar. Te contamos cómo hacerlo.

La alocasia, también conocida como “oreja de elefante”, tiene su origen en la India y en Sri Lanka. Pertenece a la familia de las aráceas, tiene un tallo grueso y carnoso, que crece durante tres años y puede llegar hasta los cinco metros de altura. Sus hojas, de color verde, con forma de flecha y nervios muy marcados pueden alcanzar el metro. Es como tener un poco de selva dentro de casa, de hecho, debido a sus grandes dimensiones necesita un lugar amplio para ser cultivada.

La variedad Wentii, más pequeña, es la más utilizada en decoración; la Wentii Variegada, tiene las hojas jaspeadas con unas manchas de un color blanco grisáceo. Esta planta llega a florecer, pero, casi siempre, sólo cuando está plantada en el exterior. Sus flores son olorosas y escasas y no nacen a la vez, cuando muere una sale otra. Además tampoco son demasiado visibles ya que están ocultas entre las hojas. En algunos países se utilizan para la alimentación humana y animal por su alto contenido en proteínas y carbohidratos en forma de almidón, a pesar de que tiene oxalatos de calcio que la hace bastante irritante. Sus hojas también tienen vitaminas A y C y de ellas se extrae látex.


¿Cuál es el mejor lugar para tener esta planta en casa?

Lo ideal es situarla en una habitación muy bien iluminada donde no haya ni corrientes de aire ni demasiado calor. No conviene que le dé el sol directo. Si está en la terraza hay que ponerla en semi-sombra.

¿Qué tipo de sustrato es el más adecuado?

Aunque crece bien en cualquier sustrato, lo mejor es que tenga un suelo ligero, bien drenado, mezclado con arena y no ácido.

¿En qué época florece?

La floración, aunque es muy escasa, se produce siempre en verano.

¿Qué maceta es la más adecuada para esta especie?

Debido al gran porte de esta planta, lo mejor es ponerla en una maceta bastante grande que esté proporcionada con su tamaño y que soporte muy bien el peso de la planta. 

¿Es necesario trasplantarla?

Sí, así crecerá mejor. Conviene realizar el trasplante durante la primavera, cada dos años aprox., y a un recipiente mayor.

Ficha técnica

Luz. Necesita luz abundante, pero sin que le den directamente los rayos del sol, ya que las hojas pierden color y podrían sufrir quemaduras.

Temperatura. No toleran el frío, por debajo de 12º C pierde las hojas pero volverán a salir en primavera. Le gustan las temperaturas más bien cálidas, entre 18º C y 22º C.

Riego. Hay que regar abundantemente en verano y poco en invierno. Es conveniente pulverizar las hojas ya que necesita mucha humedad, y quitarles a menudo el polvo con un paño humedecido.

Abono. Conviene hacerlo cada 15 días con abono especial para plantas de hoja, preferentemente rico en azufre o potasio para favorecer el crecimiento. En otoño reduciremos el suministro de abono para suspenderlo en el invierno.

Aunque es una planta muy resistente, por lo que es poco atacada por plagas u hongos, hay que estar atentos si detectamos algunos de estos signos:

◗ Las hojas se caen. Esto puede ser por falta de agua o humedad. Aumentá los riegos y colocá la planta sobre un plato con piedritas para que drene bien y humedecé frecuentemente todas las hojas.

◗ Las hojas tienen manchas negras con el borde amarillo. Esto se debe a un exceso de agua. Reduciremos los riegos y, después de haber pulverizado las hojas, las secaremos un poco con un trapo absorbente.

◗ Hojas con clorosis, manchas amarillentas o pardas y en el revés telarañas finitas. Esto indica que la planta tiene araña roja. Usá un acaricida para acabar con ella.