San Martín, profundo conocedor del arte de la guerra, formado en élla, se dio cuenta de la imposibilidad de llegar a Lima, que en ese momento era el centro del poder realista, por el camino del Alto Perú . Cada vez que un ejército realista descendía del altiplano hacia los valles de Salta era vencido; y cada vez que un ejército de las Provincias Unidas se aventuraba en el Alto Perú era derrotado completamente.
Fue entonces que San Martín, posiblemente influenciado por el Plan de Maitland, pensó la posibilidad de poner en práctica la idea de cruzar la cordillera y atacar Lima por el mar. Este plan de conquistar Perú por el océano Pacífico era lo que San Martín mismo llamaba "su secreto", compartido con algunos de sus amigos de la Logia Lautaro.
Para ello, y a expensas del gobierno del Directorio, logró ser nombrado gobernador en Cuyo. Y cumpliendo el doble rol de jefe político y militar, le dio forma a un ejército variopinto en su estructura, pero enfocadfo a su objetivo: acabar con la dominación española en Chile, restaurar el gobierno independentista y poner fin al dominio español en el Perú.
El general San Martín conformó el ejército argentino con 3 generales, 28 jefes, 207 oficiales, 15 empleados civiles, 3.778 soldados de tropa (formado por una mayoría de soldados negros y mulatos, más de la mitad esclavos libertos, y por una parte de soldados chilenos, entre ellos los que emigraron a Mendoza después de la batalla de Rancagua), 1.200 milicianos montados (para conducción de víveres y artillería), 120 barreteros de minas (para facilitar el tránsito por los pasos), 25 baquianos, 47 miembros de sanidad (para conformar el hospital de campaña), 16 piezas de artillería (10 cañones de 6 pulgadas, 2 obuses de 4 y 1/2 pulgadas y 4 piezas de montaña de 4 pulgadas), 1.600 caballos extras (para caballería y artillería) y 9.281 mulas (7.359 de silla y 1.922 de carga).
El Ejército se dividió principalmente en dos gruesas columnas, la primera comandada por el propio San Martín, atravesó la Cordillera de los Andes por el Paso de Los Patos y la segunda, comandada por el brigadier Juan Gregorio Las Heras, marchó por el Paso de Uspallata conduciendo todo el parque y la artillería, cuyo transporte era imposible por el más escabroso Paso de Los Patos. La gran dificultad del cruce de la cordillera de los Andes generó que sólo 4.300 del total de mulas y 510 del total de caballos lograran cruzar al otro lado de las montañas.
San Martín diseñó un plan de invasión: el territorio chileno debía invadirse por los caminos más cortos y con dos columnas principales debían librar la batalla decisiva a las puertas de la capital de Chile, Santiago. Simultáneamente, para obligar al gobernador de Chile, Casimiro Marcó del Pont, a que divida sus fuerzas cuatro destacamentos secundarios deberían invadir el territorio chileno.
Este avance múltiple más los rumores que hizo circular San Martín conocidos como "Guerra de Zapa," desconcertaron a Marcó del Pont sobre cual sería el lugar por donde atacaría -y cuantos hombres tendría- el Ejército de los Andes. El 6 de enero de 1817 el ejército se puso en marcha desde el Campamento del Plumerillo.
Columnas secundarias
Columna de Cabot (12 de enero de 1817)
La columna del teniente coronel Juan Manuel Cabot salío de San Juan el 12 de enero de 1817 y tuvo por objetivo tomar La Serena y el puerto de Coquimbo.
Columna de Freire (14 de enero de 1817)
Finalmente, por el Paso del Planchón pasó la fuerza del teniente coronel chileno Ramón Freire, quien partió el 14 de enero de 1817 desde Mendoza, siguió por el camino de Luján, San Carlos y San Rafael, llegando el 1 de febrero al Paso del Planchón por el que franqueó la cordillera. Su objetivo consistió en tomar las ciudades de Talca y Curicó, a unos 200 kilómetros de Santiago.
Columna de Zelada (15 de enero de 1817)
Por el extremo norte, el ejército de Belgrano cooperó con un contingente dirigido por el teniente coronel Francisco Zelada, siendo su segundo el capitán Nicolás Dávila. El 5 de enero salieron de Guandacol, desde donde pasaron a la Laguna Brava, efectuando la travesía de la cordillera principal por el Paso de Come-Caballos y bajaron directamente sobre Copiapó, ciudad que fue ocupada sin lucha el 13 de febrero de 1817.
Columna de Lemos (19 de Enero de 1817)
El destacamento del capitán José León Lemos fue el último en partir y el más pequeño, sólo lo integraron 25 soldados del cuerpo de blandengues y 30 milicianos del sur de la provincia de Mendoza. Su misión consistió en cruzar a Chile y sorprender a la guardia del fuerte de San Gabriel; este ataque haría pensar que el grueso de la ofensiva podría venir por allí y que el destacamento de Lemos sería sólo la vanguardia de un ejército mayor.
Columnas principales
A partir del 17 de enero de 1817, inició el Ejército de los Andes, el avance de sus columnas principales por los pasos de Los Patos y Uspallata.(imagen izq) Por el primero iban las fuerzas de Soler, O´Higgins y San Martín, en ese orden y a prudente distancia.
Columna de San Martín (17 de enero de 1817)
El grueso del ejército al mando del general San Martín tomó la ruta llamada corrientemente Paso de Los Patos. El cuerpo estaba formado por la vanguardia al mando del brigadier mayor Estanislao Soler, el centro al mando del brigadier Bernardo O'Higgins, la escolta de granaderos al mando del alférez Mariano Necochea y la retaguardia al mando del teniente coronel Pedro Regalado de la Plaza, que conducía la maestranza del ejército.
Esta columna tropezó con las mayores dificultades, pues fue preciso escalar cuatro cordilleras. Soler que iba adelante logró las victorias de Achupallas (4 de febrero de 1817) y Las Coimas (7 de febrero de 1817). Al día siguiente ingresaron en San Felipe.
Columna de Las Heras (18 de enero de 1817)
El avance por el Paso de Uspallata y el valle del Río Mendoza, se inició el 18 de enero de 1817, conduciendo todo el parque y la artillería, cuyo transporte era imposible por el más escabroso paso de Los Patos. A cargo de las tropas de 800 hombres, se hallaba el brigadier Juan Gregorio de Las Heras.
Tras vencer en los combates de Picheuta, Combate de Potrerillos y Guardia Vieja, pudieron ingresar en Santa Rosa de los Andes, el día 8 de febrero de 1817.
Días antes de comenzar la partida, el 5 de enero de 1817, San Martín había dispuesto la jura a la Virgen del Carmen, nombrada patrona del Ejército de los Andes, y a la bandera homónima, proclamando a las tropas:
"¡Soldados! Esta es la primera bandera independiente que se bendice en América.
¡Soldados! ¿Jurad sostenerla muriendo en su defensa como yo lo juro?"
San Martín prefirió la Virgen del Carmen, a quien los cuyanos profesaban tanta devoción.
Deseando elegir a la Madre de Dios con tal advocación como Patrona del Ejército de los Andes, sometió el asunto a una junta de generales y oficiales superiores y, de acuerdo con ellos, hizo declarar tal Patronazgo en el orden del día.
La imagen que se venera en el templo franciscano en la ciudad de Mendoza, es la misma que recibió del general San Martín el bastón de mando como distintivo de Generala del Ejército de los Andes.
En la Historia grande, el Ejército Libertador formado en Mendoza es una página de nobleza, de heroísmo, de convicciones y de profundo patriotismo.
Su líder, el General José de San Martín es, merecidamente, el Padre de la Patria