La ola de calor está afectando al arbolado

Cuando transitamos por las calles de la ciudad, sobre todo allí, se hace evidente que no sólo los humanos sufren la prolongada ola de calor que afecta la región. Los árboles manifiestan los síntomas de la deshidratación.

Foto: Maggie Ojcius/Mediamza.com
Foto: Maggie Ojcius/Mediamza.com

El ingeniero Juan Gassmann es el Director de Espacios Verdes de la Municipalidad y le consultamos sobre los por qué de la pérdida del follaje de los árboles. Es más patente en el arbolado público, sin embargo afecta a todas las plantas.

En pleno verano es como si estuviéramos en otoño, las hojas secas, primero sobre las veredas y luego,  llenando las acequias.

Al “hacer tanto calor y no haber lluvias” los árboles se afectan, “no es acá, es en todos los lugares del país” donde están haciendo estas temperaturas, dice y aclara que “sobre todo a aquellos que ya han cumplido su ciclo”.

Gassmann cuenta que en el invierno del año pasado comenzó un plan de erradicación y reforestación que hacía mucho tiempo que no se llevaba a cabo, que en esa operación que es lenta han puesto 400 árboles, que "es un trabajo que hay que hacer siempre pero que al no haberlo hecho” se generan estas situaciones.

Le consultamos si hay alguna especie más afectada que otras y más que contestar eso manifiesta que la mora es la que más se adapta a esta zona, con éstas características del clima.

Ante esta realidad planteamos que los vecinos podrían ocuparse,  independientemente de si hay riego por las acequias o no, de hidratar el arbolito del frente de su casa, a lo que el funcionario sacó a relucir un tema más que conocido aquí, nuestras conductas, casi una cuestión cultural: la falta de cuidado, por ejemplo, en la limpieza de los espacios públicos.

Gassmann señaló dos situaciones, una en  el parque Hipólito Yrigoyen donde algunos vecinos (se supone con buen poder adquisitivo) tiran la basura de sus casas en el parque. El otro caso es “lo que quedó” luego del paso de los reyes por la rotonda, lo que no tiene que ver con ellos particularmente sino con la conducta de muchos de los que fueron a disfrutar el momento y la dejaron sucia, llena de residuos, papeles, botellas, pañales.



Gassmann es escéptico en cuanto a que quien procede de ese modo se vaya a ocupar luego de regar el árbol del frente de su casa, es más, sostiene que “no es que la Municipalidad no limpie” sino que los vecinos no cuidamos esa tarea.

El caso es que nuevamente en temporada de verano vemos cómo los árboles que nos dan la sombra salvadora en las veredas de la ciudad pierden sus hojas y quizás un balde de agua por noche alcanzaría para darles algo de humedad y revertir el deterioro.