Quienes por distintas circunstancias debieron continuar su rutina laboral con total normalidad durante los meses de enero y febrero quizás tomen con pesar saber que miles de personas se encuentran disfrutando del río, el descanso y el paisaje que Valle Grande ofrece, pero saber lo que los turistas opinan de nuestros lugares quizás repercuta en una mayor valoración de lo que la naturaleza dio sin pedir nada a cambio.
“Es la cuarta vez que vengo y lo voy a hacer cada vez que pueda. En esta oportunidad trajimos un matrimonio amigo porque cada vez que estuvimos acá nos trataron muy bien. Para mi San Rafael es mucho más lindo que Mendoza capital”, dijo Lucía de Buenos Aires.
Durante el fin de semana comprendido por el 7 y 8 de enero la capacidad del Valle alcanzó su grado máximo, “en los campings casi no se podía circular caminando porque habían carpas hasta debajo del tendal para colgar la ropa”, expresó una sanrafaelina que decidió pasar unos días cerca de su hogar. En las cabañas y demás lugares de hospedaje la situación era similar pero fue menguando a principios de semana, aunque algunos prestadores contaron a Mediamza.com que ya tienen reservas casi completas para el próximo jueves.
“Vinimos por una semana pero nos gusta tanto que quizás nos quedemos unos días más, dependerá de cómo se porten los más chicos, si llegamos al punto de no poder controlarlos vamos a regresar a casa pero nos encanta este lugar”, dijo un hombre proveniente de Bahía Blanca (Bs. As.).
¡El Valle se acerca!
“Los precios nos parecen razonables”, esto fue dicho principalmente por turistas que llegaron desde Buenos Aires pero los locales, (alvearenses y sanrafaelinos), dijeron que los sobreprecios son adecuados.
Fueron varias las personas que lamentaron no haber sido adecuadamente informadas sobre otros lugares como El Nihuil donde “hubieran preferido pasar un par de jornadas para poder bañarse en el lago ya que el río se presenta peligroso. Debería haber un informador turístico acá (en Valle Grande). Fuimos a Los Reyunos pero ante semejantes escaleras se nos complicó a quienes tenemos problemas en las rodillas”, dijo una mujer mayor de Capital Federal.
“Hace varios veranos que vengo y ahora traje a mi novio, estamos muy bien acá, nos atienden muy bien asique no nos podemos quejar, vamos a volver las veces que podamos”, expresó una pareja de Santa Fe.
Aunque “los turistos”, como dirían algunos extranjeros, están conformes con los precios y el lugar, es necesario hacer un replanteo que nos mueva hacia la excelencia, especialmente en la cartelería, los controles y la limpieza del dique.
Desde el Gobierno se lanzó un Programa Provincial de Seguridad de Espejos de Agua denominado “Verano Seguro” pero con un Valle Grande con un 70% de capacidad ocupada nadie se encontraba realizando campaña en el lugar o repartiendo folletos.
La cartelería presente en el lugar resulta insuficiente
Gente bañándose donde no debe
Los baches en las banquinas que anteceden al Paredón siguen, quizás el arreglo de los mismos conlleve un proceso burocrático extenso pero es urgente la necesidad de alertar a los circulantes y peatones sobre el peligro que tales socavones podrían provocar.
Banquinas de curvas peligrosas sin barandas
Algunos carteles de alerta, aviso o prevención no tienen tamaño ni colores adecuados como para provocar el impacto que lugares de estas características necesitan.
El cartel desenterrado se encuentra apoyado en un poste
Otros carteles, en cambio, bien ubicados y coloridos, no son leidos
Por último, es lamentable el estado de suciedad que presenta el dique. Es comprensible el hecho de que no haya agua suficiente y el nivel sea notablemente más bajo que el de años anteriores, pero en cuestiones de limpieza quizás algo pueda hacerse.
No es la intención opacar las buenas críticas que los turistas dieron durante su visita, simplemente se trata de extender a San Rafael un paso más allá, de brindar más de lo que se espera, para mantener e incrementar el prestigio alcanzado hasta la actualidad.