Se trata de un accesorio de cocina personalizado con una buena dosis de humor y se llama Dinnertime. Este proyecto supone la incursión de la diseñadora gráfica barcelonesa, Esther Utrilla, en el terreno del diseño industrial “handmade”.
En estos originales relojes de cocina todas las señales horarias son piezas únicas, figuritas de barro moldeadas y pintadas manualmente, lo que permite obtener diseños totalmente personalizados en función de las preferencias del usuario.
La hora del helado, la de la medialuna, la del yogurt, la de la batidora… No existen dos relojes iguales, aunque todas las piezas se presentan sobre una esfera, blanca o negra, que mide 29 cm de diámetro y tiene perfil de aluminio. ¿Su precio? 60 euros.