Rumania sueña con resucitar la "edad de oro" de su rugby

El XV de Rumania, uno de los equipos que se destacó entre los años sesenta y ochenta y que luego pasó casi a desaparecer, demostró jugando de igual a igual ante Escocia que busca la resurrección. Enfrenta el sábado a Los Pumas.

Foto: Rugbyfun.com
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El pasado sábado, en Invercargill, tras el segundo try de Daniel Carpo (minuto 67), el equipo del este europeo creyó durante unos minutos ser capaz de lograr una victoria histórica, antes de caer en la parte final. Su siguiente partido, ante Los Pumas argentinos el sábado, constituye una nueva oportunidad.

Los rumanos no han derrotado al XV escocés desde 1991 (18-12). Un año antes había conseguido su octava victoria ante Francia y la primera como visitante, en Auch (12-6).

Pero esos triunfos marcaron el final de la edad de oro del rugby rumano, que cayó a gran velocidad, al mismo ritmo que el desmoronamiento del regimen comunista de Nicolas Ceaucescu en 1989.

Desde entonces, la selección nacional se ha clasificado para cada Copa del Mundo, pero sin llegar a brillar como en sus mejores días.

El año pasado, tuvo incluso que disputar un delicado repechaje ante Uruguay para poder obtener su pasaje para Nueva Zelanda.

A pesar de los problemas de estos veinte años, la creación de una academia nacional de rugby parece que comienza a dar sus frutos.

El entrenador Romeo Gontineac, en el cargo desde mayo de 2010, lamenta no tener todavía "muchas opciones", pero se felicita, eso sí, de haber transformado el juego del equipo, históricamente basado en "un buen 9 y un buen 10, con uno de los dos como goleador".

"Tenemos tres cuartos capaces de jugar en penetración, pero también de parar el ritmo, de mover el balón, de jugar después de contacto", precisa el ex insider y capitán de la selección, que ha disputado cuatro Mundiales como jugador.

Ante Escocia, Rumanía volvió a basar su juego en la fuerza, pero Gontineac quiere más dinamismo ante Argentina, el sábado, titularizando al medio scrum Florin Surugiu, "una bomba capaz de marcar la diferencia en el uno contra uno".

En este Mundial, "el objetivo es ganar a Georgia", según el mánager Robert Antonin, pero también sentar las bases del grupo que debe ser más competitivo en los Mundiales de 2015 y 2019.

En la convocatoria de 30 hombres, sólo diez juegan en el extranjero (nueve en Francia, de ellos tres en la primera división, y uno en Inglaterra). Esos hombres, en opinión de Gontineac, "han aprendido mucho sobre el juego moderno".

Los otros veinte juegan en Rumania, "donde han establecido muchos automatismos, ya que juegan desde hace años juntos", añadió, aunque los clubes donde militan podrían ser equivalentes al de una tercera categoría de una gran nación del rugby como Francia, según Antonin.

Para ellos, este Mundial constituye una magnífica ocasión para reivindicarse, "para mostrar a los agentes y a los clubes" su talento, estima Gontineac, que espera que este tipo de experiencias sirvan al rugby rumano para continuar su progresión y su línea ascendente.