Nuevas perlitas de la Copa del Mundo de Nueva Zelanda

El rugby continúa su marcha en la competencia internacional y muchos aspectos siguen levantando polvareda. La camiseta negra de Inglaterra en el ojo de la polémica, animales adiestrados para jugar, entre otras cosas.

Foto: EFE
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El color negro de Inglaterra. La nueva camiseta negra que lucieron los jugadores ingleses el sábado contra Argentina continúa suscitando comentarios. El primer ministro neozelandés, John Key, ya dijo en julio que "hay un sólo equipo que lleva la camiseta negra con orgullo, y son los All Blacks". El capitán neozelandés Richie McCaw no quiso entrar en la polémica antes del partido inaugural del Mundial mientras que su compañero de equipo, el medio scrum Andy Ellis, prefirió la ironía, un día después del encuentro Inglaterra-Argentina. "¿La camiseta era más bien de color azul marino, no? Fue extraño, no consigo acostumbrarme", explicó. El debate podría seguir en caso de que Inglaterra y Nueva Zelanda se crucen en la fase final.

Controles pero sin registros corporales. El sábado por la noche un periodista inglés acostumbrado a los estadios europeos levantó espontáneamente los brazos para que los agentes de seguridad le hicieran un registro corporal antes de entrar en el Otago Stadium de Dunedin. "Aquí no hacemos eso", le respondió un agente mientras sus colegas se reían. El dispositivo de seguridad en Nueva Zelanda es mucho menos rígido que en otros grandes eventos internacionales. En la entrada del centro de prensa en Auckland no hay ni detectores de metales ni máquinas de rayos X. Hasta ahora no ha habido ningún incidente.

Rugby para animales de cuatro patas. Lyne Colecutt ha dado la razón a los que piensan que el rugby es un deporte para burros. Desde hace varios meses está entrenando a asnos y ponis para que disputen un partido cuatro contra cuatro en su granja del sur de Auckland, explica el Sunday News. Los animales patean la pelota hacia atrás pero Colecutt todavía no ha conseguido que se muevan en la misma dirección. También les entrena para que hagan una especie de haka. La estrella del equipo se llama Danny Boy, un poni galés de cinco años cuyo nombre es un homenaje a Daniel Carter, el apertura de los All Blacks, con el que comparte talentos de goleador. El asno Shadow (Sombre) es por su parte conocido por ser testarudo como una mula: como aprendió primero a jugar a fútbol "no se da cuenta que en el rugby no se pueden hacer pases hacia adelante", explica Lyne Colecutt.

¡Chabal está en el Mundial! Es lo que asegura Matt Suddain en una crónica humorística publicada en el suplemento dominical del Sunday Star Times neozelandés, en la que cuenta las aventuras imaginarias del tercera línea francés, viajando en la cala de un petrolero para llegar a Nueva Zelanda. Chabal, una de las grandes ausencias del Mundial, se instala en esta historia imaginaria en un albergue juvenil, esperando una posible lesión de un jugador para que le incluyan en la selección. Pero el equipo francés no responde a sus llamadas telefónicas. Chabal, apodado "The Caveman" ("El Hombre de las Cavernas") por su gran cantidad de pelo, fue la estrella de la gira de Francia en Nueva Zelanda en junio de 2007, por sus impresionantes placajes contra Chris Masoe y Jerry Collins y un rechazo destructor contra Ali Williams.