La muerte del líder de Al-Qaeda Osama ben Laden anunciada al comienzo de esta semana por Barack Obama devolvió casi sin querer esa imagen ya gastada por el tiempo, aunque la omnipresencia de Internet, los programas de retoque fotográfico y la publicación de contenido en tiempo real en las redes sociales parecen haber construido una suerte de realidad paralela, donde los sistemas de verificación fallan (o se ignoran) y prima la "incontinencia de Enter".
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