La misión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) vino a Editorial Perfil para confirmar si era cierto que había cesado la discriminación con la publicidad oficial, como le acababa de informar el secretario de Comunicación, Juan Manuel Abal Medina.
Respondí que todo lo contrario. Como indica el gráfico que acompaña esta columna, a partir del fallo favorable de la Corte Suprema, en lugar de aumentar la publicidad oficial que colocaron desde que los obligara otro fallo también favorable a Editorial Perfil (en aquel caso de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal del año 2009), para así definitivamente dejar de discriminar, nos penaron pasando a cero. Con una excepción: el pequeño aviso en contra de la propia Editorial Perfil difundido en el mes de abril para burlarse tanto del periodismo como de la Justicia.
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