Carta abierta a la señora Presidenta

Respetadísima Presidenta, querida Cristina, con qué gusto me siento hoy a escribirle esta carta, no para sugerirle algo, como he hecho en alguna oportunidad, sino, simplemente, para expresar una convicción profunda y sincera. Señora, qué bien lo está haciendo. Señora, siga así. Termine su obra.

Termine su obra no significa, por supuesto, que le ponga el moño y se vaya a su casa (o a sus casas, departamentos, hoteles...). Lo que le estoy pidiendo es precisamente lo contrario: que siga encabezando esta transformación histórica, este proceso al cabo del cual ya nada será lo que era.

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