Amo y señor del Santiago Bernabéu. Lionel Messi, apagado durante casi 60 minutos, apareció cuando su equipo lo necesitaba y se lució como mejor sabe hacerlo. Tras un 0 a 0 que parecía inquebrantable, una expulsión infantil del volante portugués Pepe, a los 15 del complemento, cambió el panorama.
Barcelona aprovechó el hombre de más y fue directo a noquear a su rival, en casa ajena. Y Messi, como siempre, fue actor estelar: anotó los dos goles -el segundo, para los libros- para la victoria 2 a 0 del conjunto de Pep Guardiola, que queda muy cerca de la final de la Liga de Campeones. En seis días, en el Camp Nou, le quedará sólo la confirmación.
Anticipo.