Por María Paz Urrutigoity
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Merluza con crema de azafrán y camarones- Rendimiento: 4 porciones
Ingredientes:
• 8 filetes de merluza medianos
• 2 cápsulas de azafrán
• 500 gr de camarones
• 1 medida de coñac, jerez u oporto
• 1 ½ taza de crema de leche
• 1 atado de puerros cortado en rodajitas finitas
• 2 cucharadas de jugo de limón
Elaboración:
Para preparar el pescado, se coloca una cucharada de aceite de oliva en una sartén y se doran vuelta y vuelta todos los filetes de merluza. Es importante que uses una buena sartén con superficie anti-adherente y, de no tenerla, que seas cuidadoso para que el pescado no se pegue ni se rompa.
Una vez dorados todos los filetes, se condimentan con sal y pimienta y se colocan en una fuente para horno de superficie amplia.
Aparte, se prepara la salsa. Se colocan los puerros en una sartén y se rehogan* con una cucharada de aceite y una pizca de sal hasta que estén transparentes. En ese momento, se sube el fuego, se agregan los camarones y se saltean rápidamente (es muy importante que el salteado de los camarones sea bien rápido. Si lo hacés muy lento o durante mucho tiempo van a quedar chiclosos y minúsculos y no queremos nada de eso).
Se incorpora el coñac (o la bebida alcohólica elegida) y se flambea (¡cuidado que se puede prender fuego!). Esto te puede hacer sentir como un gran cocinero, o provocar un gran incendio… así que cuando lo vayas a incorporar, alejá un poco la sartén del fuego. Se deja unos segundos sobre el fuego de modo que evapore el alcohol y solo quede el sabor.
Luego, se añade la crema de leche junto con las cápsulas de azafrán. Se mezcla todo y se rectifica el sabor, agregándole sal, pimienta y el jugo de limón. Se vuelca esta salsa sobre los filetes y se calienta en el horno bien fuerte antes de servir.
Este pescado se puede acompañar con unas papas hervidas, rociadas con aceite de oliva o un rico arroz blanco, ¡lo que más te guste!
*Rehogar: Llamamos “rehogar” a la acción de cocinar un alimento en una sartén con materia grasa y sal, a fuego bien bajo y removiendo continuamente hasta que esté cocido. El objetivo del rehogado es que el producto no se dore, sino que quede tierno y bien cocido.