"¡Lo quería Barcelona / lo quería River Pleí / pero Maradona es de Boca porque.!" Cuenta la leyenda que fue el mismo Diego, en una jugada mediática, el que terminó de hacer real la letra de aquella canción de cancha que, durante mucho tiempo, entonó la hinchada de Boca como un himno de orgullo y de poder.
Despuntaba 1981 y Argentinos Juniors ya no podía sostenerlo en su plantel, después de hacerlo durante XX temporadas, algo que hoy por hoy hubiera sido imposible. Lo quería Barcelona, es cierto, y tenía los dólares para llevárselo. Lo quería River Plate, también, y aunque tenía tantos problemas económicos como cualquier equipo argentino quería hacer vale su mote de Millonario y contaba con respaldo político, además, en una dictadura que aún no terminaba. Y lo quería Boca, por supuesto, aunque sólo tenía el deseo como argumento.
"Siempre supe que con ellos iba a vivir algo especial, siempre. Y eso que a mí me tiraba Independiente, porque me fascinaba el Bocha, me encantaba" , recordaría el propio Maradona muchos años después, estrujando su memoria para "Yo soy el Diego de la gente", su libro. "Era muy interesante la oferta de River, pero ¿qué pasaba? En mi casa el corazón estaba con Boca. Y... Boca tiraba, pero... ¡Boca estaba quebrado, no tenía un chelín! Bueno, la cosa es que estábamos en pleno tira y afloje, cuando me llamó Franconieri, un periodista de Crónica: Hola, Diego, ¿así que ya está hecho lo de River? Yo lo cacé al vuelo, me quería sacar mentira-verdad, así que lo dejé hablar un poco y enseguida me jugué: "No, no voy a firmar porque me llamó Boca". Se me ocurrió en el momento, no sé, fue una inspiración, una idea de ésas que aparecen de vez en cuando. A él le venía fenómeno la noticia que no existía y picó. A la tarde, apareció Crónica con un título así de grande: Maradona a Boca. Ya estaba la operación en marcha, sólo faltaba una cosa: que picaran los dirigentes de Boca... Y los dirigentes de Boca picaron".
La transferencia, finalmente, se hizo a préstamo: US$ 2.500.000 más US$ 1.100.000 por una deuda que Argentinos tenía con el Banco San Miguel y US$ 400.000 por otra con la AFA. Además, US$ 600.000 del porcentaje correspondiente para Maradona, un sueldo mensual de US$ 60.000, una suma fija de US$ 500.000, un cachet de US$ 10.000 por cada partido amistoso jugado en la Argentina y un 25% de lo recaudado en el mismo concepto en el exterior. Por aquellos tiempos, la famosa tablita de paridad del dólar pergeñada por Alfredo Martínez de Hoz marcaba el ritmo de la economía argentina y quizás sirva como referencia la recaudación del primer partido, el 22 de febrero de 1981, en La Bombonera: más de $ 1000 millones, equivalentes a unos US$ 500.000.
Una multitud presenció el 4-1 de Boca sobre Talleres, de Córdoba, con dos goles de Maradona y dos goles de Brindisi. Fue una premonición: se necesitarían los dos jugadores de Boca para llevar al club al título de aquel Metropolitano. Diego jugó 28 partidos y fue el goleador del campeonato con 17 tantos. Memorable como ninguna la lluviosa noche del 12 de abril, cuando Diego desparramó a Tarantini y a Fillol, nada más, para ponerle el broche a un 3-0 inolvidable en el superclásico.
Apenas 40 partidos y una vuelta olímpica duró aquella historia. Treinta años han pasado, ya, y el tiempo desdibuja recuerdos y, en no pocos casos, hasta afectos. Pero hay cosas que no cambian. No deberían. Boca fue, para Maradona, un destino inevitable. Maradona es, para Boca, un símbolo inolvidable.
Aquella jugada de Maradona a Boca
Siempre supe que con ellos iba a vivir algo especial, siempre. Y eso que a mí me tiraba Independiente, porque me fascinaba el Bocha, me encantaba" , recordaría el propio Maradona muchos años después, estrujando su memoria para "Yo soy el Diego de la gente". Se cumplen 30 años de un pase histórico.