Amún y Ángel Flores, una vida al ritmo del 2x4

Los une la pasión por el tango. Se conocieron bailando una milonga y hoy llevan 57 años de casados. En esta nota te contamos una historia de amor muy particular y entrañable.

En un año la vida de ambos cambió para siempre. Eran tiempos en donde las milongas y los tangos copaban los salones bailables con orquestas en vivo al ritmo del 2x4. Una noche del año 54 en Villa Atuel comenzó a gestarse una hermosa historia de amor que estuvo y está signada por el tango. Hablamos de Amún y Ángel Flores, dos queridas personas que hicieron renacer el tango en San Rafael siendo la única pareja que enseña y baila el tango como ninguna.

Hablar de tango en San Rafael es hablar sin duda de Amún y Ángel. Ellos han sabido transmitir su pasión a varias generaciones y han pisado los escenarios de cuanta fiesta se haya realizado en el departamento. Son la cara y el alma del 2x4.

“Siempre me gustó el tango ya que de chica en mi casa esperaba con ansias las audiciones que pasaban en la radio. A mi mamá le pedía por favor que prendiera la radio en las noches para deleitarme con esa música. Un día estaba bailando con un primo y me vio Ángel, bailamos algunas canciones y después comenzamos  a vernos. En el mismo año que nos pusimos de novio, nos comprometimos y luego nos casamos yo tenía 16 y él 22, seguimos juntos y ya festejamos las bodas de oro”, cuenta Amún.

Comprometida de lleno con su rol de madre y ama de casa, Amún dedicó toda su vida a criar a sus hijos, pero cuando sus los chicos se hicieron grandes y su marido se jubiló fue que deciden volver a los “bailes” que tanto les gustaban. Desde ese momento al día de hoy no paran de bailar e incluso siguen transmitiendo su pasión a cualquier persona que desee aprender el ritmo del 2x4.

“Un día nos vio un muchacho, se llama Guillermo Decarnacao, a quien quiero mucho y nos propuso llevar esa danza a Cultura. Yo no me animaba porque solo bailábamos de puro placer, no imaginaba que a la gente le gustaba vernos bailar. Luego de una charla con mi marido aceptamos, tomamos clases de tango en Buenos Aires para poder enseñar y nos dedicamos enteramente a eso. No quería pasar mi vida lavando platos y encerrada en casa” afirma Amún.

La casa está plagada de recuerdos imborrables. Fotos, premios, placas y reconocimientos adornan el living en donde también enseñan a bailar. Él con sus 79 años y ella con otros tantos son un ejemplo de amor, esfuerzo y fortaleza. Cumplieron 57 años de casados y junto al tango llevan más de veinte, no se arrepienten de nada y disfrutan del camino elegido dando gracias a Dios por  tener salud y espíritu para mantener el alma joven como cuando se conocieron.

“Una de las mejores anécdotas que tengo es cuando le bailamos al maestro Mariano Mores. Fue en la conferencia que dio en San Rafael. Elegimos regalarle nuestro baile con la milonga Taquito militar. Nos contaron que él estaba enloquecido al vernos bailar, luego se acercó me felicitó y me dijo ... “lo que hacen ustedes es Tango” eso fue un sueño para mi”, cuenta con orgullo Ángel.

El amor que el público sanrafaelino les tiene es increíble. Si están en una fiesta o sentados en algún lugar, la gente los saluda atentamente y si la ocasión se presta los invitan a bailarse un tanguito. Son los referentes del tango en nuestra ciudad y gracias a su dedicación muchas generaciones aprendieron a deleitarse con esta danza tan nuestra que poco valorada está.

“Nosotros bailamos el 2x4 de D’Arienzo, él fue el que más hizo bailar al exterior del país. Es más difícil que los otros. Con nosotros aprendieron chicos y grandes, tenemos esa satisfacción” cuenta Ángel.

“Agradezco a todos, a la municipalidad porque pasé muchos años enseñando en la Academia que fundamos. Por allí pasaron miles de chicos y hoy el recuerdo de nosotros está vigente. La gente ha sido muy cariñosa siempre con nosotros. Desde hace 5 años estamos en el Tower bailando una vez por mes, somos muy felices y estamos plenamente agradecidos a Roxana, quien nos convocó por primera vez y hoy sigue junto a nosotros” dijo emocionada.

Ahora su tiempo lo reparten entre sus hijos, nietos y bisnietos pero la pasión por el tango no ha decaído y dicen presente cada vez que son contratados. Pisaron escenarios de Córdoba,  San Luis, Comodoro y Mendoza capital donde el año pasado resultaron ganadores de las Olimpiadas de Tango para la tercera edad.

 Nos cuenta Amún que hubo veces en que debió ponerse de rodillas en el piso para hacerle mover los pies a personas mayores que tenían ansias de aprender “tal vez se olvidan rápido las figuras que les enseñaba a hacer pero ese día se iban tan contentos de haber aprendido que eso ami me llena el alma” recuerda con amor.

Para ambos el tango es “su vida y su pasión y mientras Dios nos de fuerzas a mi viejo y a mí seguiremos bailando” concluye Amún.