Incluir en la agenda. Incluí tu sesión de ejercicios como una de las actividades más importantes del día.
Prevení. Si sabés que vas a tener un día agitado, realizá ejercicio en la mañana, así te sentirás satisfecha durante todo el día.
Planificá. Mantené con vos lo que necesites para realizar la actividad (zapatillas deportivas, ropa cómoda y agua para la hidratación).
Invitá a un amigo. La actividad física es placentera. ¿Por qué no invitar a un amigo o a un familiar a compartirla?
Cerca. El mejor gimnasio o lugar para ejercitarse es el que queda cerca.
En vacaciones. Siempre conseguirás donde ejercitarte (parques, paseos o gimnasio). Te permitirá conocer el lugar y disfrutar de nuevos espacios.
Tomá notas. Llevá un registro de los días en que te ejercitás: kilómetros, vueltas, minutos… Te permitirá conocer tus avances y te estimulará a seguir.
Ponete una meta. Ejercitarse con un fin puede mantenerte motivado, tratá de incrementar la frecuencia, velocidad y duración.
Hidratate. Consumí líquidos durante el ejercicio, ya que además de ayudarte a reponer los fluidos perdidos en el sudor, te permitirá reducir la sensación o percepción de cansancio, lo que sin duda se traducirá en una actividad física más placentera.
Pautas mínimas que debés mantener:
Frecuencia: mínimo 3 veces a la semana
Intensidad: en una escala del 1 (suave) al 10 (muy fuerte) es suficiente ejercitarse entre 6 y 8.
La duración del ejercicio diario debe ser de al menos 30 minutos continuos. Aunque podrían ayudarte cubrir 30 minutos al día de forma fraccionada.
Tipo de ejercicio: se recomienda: caminata, trote, bicicleta, baile, escaladora, remo, natación, montañismo, tae bo, aerobics, etc. ¡El que más disfrutes!
Imágenes de una campaña de 2009 del Ministerio de Salud de Portugal. El texto alerta: “Los sedentarios no consiguen escapar de las enfermedades. Haga ejercicio”.