La octava etapa me dejó muerta y el paso de los días se empieza a notar. Llevo ya muchas horas encima de la moto y descanso muy poco. ¡No son horas! Bueno, esto es lo que diría en casa si alguien me despertara de madrugada, pero aquí es otro cantar.
El Dakar en el testimonio de Laia Sanz para El País de España.