Luchas internas de la Casa Blanca, al descubierto

Golpes bajos, contratiempos, insultos, ataques personales, divisiones y dudas, muchas dudas. El equipo que asesora en cuestiones de seguridad militar al presidente Barack Obama es mostrado como lo más alejado de la certeza y de la serenidad en un libro de inminente aparición en los Estados Unidos.

Golpes bajos, contratiempos, insultos, ataques personales, divisiones y dudas, muchas dudas.

El equipo que asesora en cuestiones de seguridad militar al presidente Barack Obama es mostrado como lo más alejado de la certeza y de la serenidad en un libro de inminente aparición en los Estados Unidos.

Como si todo ello fuera poco, el texto refleja particularmente las dudas del presidente Barack Obama sobre la posibilidad de alcanzar objetivos concretos en Afganistán, el escenario bélico que defendió públicamente como "la guerra necesaria" para la seguridad de los Estados Unidos.

"Sólo tengo dos años para que la gente me apoye en esto. Todo lo que hagamos debe estar centrado en saber cómo llegaremos al punto en el que podremos reducir nuestra presencia" en el país asiático, habría dicho el mandatario demócrata en reuniones reservadas con su equipo de asesores en la Casa Blanca.

Así se desprende de fragmentos del libro Obama´s Wars (Las guerras de Obama), que se filtraron en la prensa cuando faltan pocos días para que el lunes próximo salga a la venta en las librerías.

El texto, que era comentario obligado en este país, lleva la firma del periodista Robert Woodward, uno de los que destaparon el llamado caso Watergate, que terminó con la renuncia anticipada del ex presidente Richard Nixon. Jugosos fragmentos fueron publicados por The Washington Post , el diario para el que tradicionalmente trabajó Woodward.

"Maniacodepresivo"
Uno de ellos es el que describe al teórico "aliado político" de Obama en la región, el presidente afgano, Hamid Karzai, como un maniacodepresivo que se resiste a tomar la medicación que necesita para mantener el equilibrio mental.

"Toma los remedios en forma intermitente. A veces sí, a veces no", le habría confesado al autor el embajador estadounidense en Afganistán, Karl Eikenberry. Desde Kabul se respondió inmediatamente que eso era "una patraña".

Otros fragmentos del libro describen las intensas guerras personales dentro del equipo de asesores que trabaja con Obama en cuestiones de seguridad, donde parece haber una gran línea divisoria entre militares y civiles, al punto de que los primeros llaman a los segundos con el poco edificante calificativo de "La Mafia".

"Lo más alarmante es que buena parte de las dudas que allí se reflejan aún persisten", afirmaban ayer varios de los comentaristas que se refirieron al texto en programas televisivos.

Woodward relata cómo la prioridad de Obama residió en diseñar una estrategia de salida para evitar una presencia prolongada en el país: "Tengo dos años para que la población me respalde con esto", habría dicho el mandatario demócrata durante una de las reuniones en la Casa Blanca.

"Quiero una estrategia de salida", enfatizó Obama en otro de los encuentros, antes de encomendar a su número dos, el vicepresidente Joe Biden, que trabajara en el tema del repliegue.

Al final, a Obama no le pareció bien la propuesta de Biden y optó por otro plan.

En medio, Biden cargó contra el enviado especial de Obama en la región, Richard Holbrooke. "Es el bastardo más arrogante que he conocido", dijo Biden sobre el funcionario.

Fecha tope

De los fragmentos conocidos ayer se desprende que la fecha tope de julio del año próximo, elegida para dar inicio al repliegue de los soldados, fue determinada únicamente en función de consideraciones de política interna.

"No puedo dejar que esta guerra se perpetúe y no puedo perder a todo el Partido Demócrata", dijo Obama al senador republicano Lindsey Graham, según uno de los extractos difundidos.

Woodward asegura haber tenido acceso al propio Obama para escribir el texto, así como a varios de sus principales asesores.

Por eso ayer no sorprendió tanto la reacción de la Casa Blanca, que, lejos de poner en duda algo, recomendó leer "completo" el texto, de más de 400 páginas, antes de emitir opinión.

"La verdad es que mucho de lo que allí se dice ya se conocía", dijo el vocero presidencial, Robert Gibbs. En rigor de verdad, lo del insulto de Biden contra Holbrooke, así como el epíteto de "mafia" o "politburó" para el cuerpo de asesores civiles del presidente, ya había trascendido.

Las guerras de Obama también saca a la luz varias peleas entre el entonces director nacional de inteligencia Dennis Blair, el jefe de gabinete Rahm Emanuel y el asesor en temas antiterroristas John Brennan.

"Yo espero que lean el libro entero", insistió Gibbs. El autor debe de estar más que agradecido.

DE WATERGATE HASTA HOY

Primeros pasos. Robert "Bob" Woodward comenzó a trabajar como periodista en 1970 y un año después fue contratado por el diario The Washington Post .


Watergate . En 1972, Woodward y su compañero del Post Carl Bernstein realizaron una minuciosa investigación que derivó en el escándalo político de Watergate y la renuncia del presidente Richard Nixon, en 1974.


Publicaciones . Woodward escribió 15 libros de no ficción antes de Las guerras de Obama, entre los que figuran Negar la evidencia, Plan de ataque, Bush en guerra, Greenspan y El hombre secreto, la verdadera historia de Garganta Profunda.