La venta de arte de Mendoza

Mendoza es poseedora de una gran cantidad de artistas y una nutrida lista de nombres cuya obra ha trascendido sus fronteras. Sin embargo, aún hay aspectos como el mercado que todavía se encuentran en estado seminal. Club House convocó a Laura Valdivieso, Graciela Marty y Daniel Augusto Rueda quienes trabajan en el mercado mendocino para conocer sobre este tema.

¿Cómo comienza su relación con el arte y qué los motivó a dedicarse a esto?

Graciela Marty: Desde mi infancia tuve contacto con la pintura, fue entonces que empecé a pintar. Luego estudié sociología en la Universidad Nacional de Cuyo y en 1992 me trasladé a Munich, ciudad en la que viví muchos años. Allí retomé mi vocación de pintar y realicé exposiciones y hasta vendí mis obras.

Producto de esta actividad comencé a visitar talleres de artistas y muestras tanto en Alemania como en Mendoza, cada vez que venía de visita. Cuando en 2004 regresé para radicarme aquí, decidí desarrollar un proyecto profesional que combinara dos pasiones personales: las lenguas (hablo inglés, francés y alemán, además de español) y el arte. Así es que armé Visitart Mendoza. 

Daniel Augusto Rueda es art dealer y gestor cultural. También es asesor de cultura en el gobierno provincial. “Creo que el artista debe interactuar con el medio y con los circuitos, que son muchos y muy variados y el mercado es uno de ellos. No trabajo con artistas amateurs, necesito que la pintura sea su vida”.

Creo también que la sociología me ha aportado una perspectiva particular, una forma de mirar el arte en relación directa con el contexto, integrado a los demás rasgos culturales y eso es muy útil cuando el interlocutor es un extranjero.

Daniel Augusto Rueda: Mi relación con el arte la siento un destino. Crecí en General Alvear y a los nueve años, si mal no recuerdo, visité con mis compañeros de la escuela primaria una exposición de Orlando Pardo, en la que él estaba presente. Mientras nos explicaba técnicas figurativas, realizó un boceto y cuando lo terminó, me lo obsequió. Tal vez captó mi entusiasmo y decidió premiarme. Fue mi madre quien guardó ese dibujo por décadas. Luego en Mendoza, estudiando abogacía decido tras el recuerdo, contactar a Pardo y creo que mi historia con el arte comenzaba definitivamente.

En 2004 me hago cargo de la Dirección de Artes Visuales del Colegio de Abogados y comienzo a organizar exposiciones de abogados y magistrados que pintan de manera amateur. Coincidentemente el artista bonaerense Fernando Donati me solicita la organización de una muestra individual en el Park Hyatt Mendoza. Con ello, mi carrera profesional en el arte era un hecho, atento en los seis meses siguientes a la misma se vendieron las trece obras que se habían expuesto.

Igualmente creo que mi formación universitaria junto al profesorado de piano y la participación en programas juveniles de Rotary Internacional contribuyeron en mi formación de gestor.

Laura Valdivieso: Yo ingresé al mundo del arte en mi adolescencia, a través de la Literatura. Casi sin pensarlo, fui descubriendo una vocación hacia las artes visuales que culminó con mi decisión de estudiar en la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo. Allí fui cautivada por la Historia del Arte, disciplina en la que me metí de lleno. Me especialicé en Historia del Arte Argentino y Mendocino.


Desde 1995 combino la producción de mi propia obra, con la crítica de arte, la investigación, la organización de seminarios, exposiciones, clínicas, el periodismo y la docencia. Esto de meterme en el mercado es nuevo para mí, porque ahora quiero que la gente no sólo conozca, entienda y aprecie el arte mendocino, sino que, además, lo elija y lo compre para integrarlo a su vida cotidiana. 


¿Qué tipo de artistas eligen para trabajar?

GM: No tengo una tipología cerrada, voy construyendo mi listado en relación directa con la acumulación de experiencia. Después de unos años, ya intuyo qué tipo de artista puede interesarle al turista que me convoca, en función de muchas variables: edad, procedencia, motivos de su visita a Mendoza, actividad profesional, clase socioeconómica, etc.

Lo que sí elijo son artistas profesionales, entendiendo por profesional no a la formación universitaria, sino a la actitud del artista frente al trabajo.

“El mendocino, que compra arte busca una obra con futuro en el mercado y otras veces con fines meramente decorativos”.

DAR: En lo personal pongo el acento en la profesionalidad del artista, dada por distintos factores como el oficio, la cantidad y calidad de su producción. Y muy especialmente en su trayectoria como artista.

Creo que el artista debe interactuar con el medio y con los circuitos, que son muchos y muy variados y el mercado es uno de ellos. No trabajo con artistas amateurs, necesito que la pintura sea su vida, que haya expuesto en galerías y espacios de arte serios, que posea prensa favorable, con buenas críticas en medios de interés.

LV: Coincido en cuanto a lo profesional, sólo que busco también algunas particularidades. Me interesan los artistas inquietos, que interpelan al medio, entendiendo por medio a Mendoza, pero también al arte como disciplina. Busco imágenes que provoquen de manera sutil (o no) algunas dudas o cuestionamientos respecto de lo establecido.

Laura Valdivieso es curadora y asesora del Espacio de Arte de la empresa Almacenar. “Quiero hacer circular artistas muy valiosos, legitimados en circuitos institucionales de orden nacional e internacional, poco conocidos en Mendoza a pesar de sus carreras”.

Me gusta la ruptura, lo que es incómodo, que dispara nuevas ideas sobre la belleza o la función de la obra. Me interesa acortar la gran distancia que existe entre el arte como yo lo entiendo y lo que compra la gente. Me gustaría motivarlos para mirar y apreciar otras cosas y no sólo a las que están acostumbrados. Creo que un empresario audaz debería tener de fondo en su escritorio (para la foto) una obra de arte que de muestras de ello, pero no sé si tiene lógica.

¿Qué esperaban y con qué se encontraron?

GM: No esperaba nada, sólo concretar la idea. Con doce años fuera del país no manejaba una idea clara, sólo que a los europeos les gustaba lo de acá. Ya sabía que ellos lo veían como algo diferente, más salvaje, menos mental, más impulsivo. 

Pienso que Mendoza es como una isla llena de buenos artistas. Esta situación, al contrastarla con lo de afuera, creo que nos favorece. En los viajes que hice mientras viví afuera nunca percibí una bajada de nivel en el arte, cosa que sí veía en lo económico, por ejemplo. Notaba sólo diferencias y me gustaba mucho lo de acá, por eso estaba convencida que a los turistas europeos les iba a pasar lo mismo que a mi. Y me encontré con eso, con que les gusta mucho el arte local.

DAR: Me propuse transformarme en un interlocutor válido, una especie de nexo entre el artista y el público. En este punto, me encontré con mucha improvisación, un mercado muy pequeño lleno de vicios. Por ejemplo, falta de profesionalismo en los intermediarios, quienes no militaban en el seguimiento de los artistas, ni acreditaban el haber descubierto valores que se habían revalorizado notablemente. Mucho menos la durabilidad en el tiempo y el reconocimiento como profesional en la materia.

También me sorprendió que, personas muy ocupadas, perdieran tiempo en visitar los talleres de los artistas sólo para evitar la comisión del vendedor. Esta actitud debilita el circuito en general y el mercado en particular y se combina, por supuesto, con la complicidad del artista.

Ahora las cosas están mejorando y se puede hablar de un mercado en formación. Es importante agregar que el arte no debe ser expuesto como accesorio. Y, en caso de serlo, como por ejemplo en bodegas, bancos y gastronomía, sus espacios deben estar preparados apropiadamente para contener y exhibir las obras. No olvidemos que los espacios también son legitimadores y esto sólo se consigue con una idea de calidad tanto en las obras como en el modo en que están montadas.

LV: Coincido plenamente con ustedes en ese punto. Por eso cuidamos mucho el montaje en el Espacio de Arte Almacenar en donde nos hemos propuesto integrar el servicio de asesoramiento y venta de obras de arte a un conjunto de otros servicios que presta la empresa en relación con el amoblamiento y ambientación en general.

La idea es que el arte forme parte de las cosas que requiere un ambiente para ser agradable y significativo para quien lo habita. En ese sentido, espero poder concretar este concepto y que la gente se deje asesorar para mejorar sus elecciones. Con qué me voy a encontrar, no sé muy bien, por tanto esperaré a ver qué sucede.

¿Cuál es el perfil de sus clientes y cuál su método de trabajo?

GM: Mis clientes son turistas extranjeros, que solicitan un servicio personalizado cuyo interés está puesto en el arte o en una idea ampliada relacionada con la cultura. Mi fuerte es la visita a los talleres de los artistas (tours de arte), con grupos pequeños, y he incorporado algunas bodegas. En este sentido,  elijo las que tienen una propuesta relacionada con el arte. Antes investigo intereses, edades, procedencia, razón del viaje, etc. para elaborar el tour.

Graciela Marty es la responsable de la empresa Visitart Mendoza, dedicada desde 2004 al turismo cultural. “Mis clientes no tienen perfil de coleccionistas, elijen algo para ellos, compran sin prejuicios, no saben nada de fama local ni de firmas. Les gusta, se lo compran, no discuten precios tampoco”.

En atención a esta idea ampliada de cultura, explico el arte y el contexto sociocultural, porque es algo que en general mis clientes desean. La selección de artistas para cada caso la hago por intuición y cada vez me equivoco menos. A veces, durante el viaje, en las conversaciones informales, descubro algún detalle importante y cambio de planes sobre la marcha.

DAR: Gestiono con una franja etaria entre los 30 y 50 años. Generalmente colegas abogados. Manejo el concepto de exclusividad en el proceso de venta. Artistas cuidadosamente seleccionados para reuniones exclusivas y en pequeños grupos, sin olvidar los referidos. Manejo el concepto de oficina de arte, tanto en Mendoza como en un hotel ubicado en el casco de una estancia en Mercedes, Buenos Aires.

También, de ser necesario visito talleres y traslado las obras a los domicilios particulares. En el exterior mi modalidad principal es el evento bajo el concepto: arte y vinos.

LV: Los clientes que entran a Almacenar son muy diferentes, pero hay muchos intermediarios como arquitectos, decoradores e interioristas. Lo interesante es que en muchos casos van en busca de organizar un ambiente que todavía no tiene nada por lo que, la idea es ofrecerles el mobiliario, las alfombras, las cortinas y, en ese paquete, las obras de arte.

La línea de diseño del mobiliario del negocio es muy contemporánea. Pretendo que el comprador se lleve algo a lo que le encuentre un sentido que trascienda la función estrictamente decorativa. Entonces vuelvo sobre la idea de fortalecer el significado de las obras y el correlato con la contemporaneidad del mobiliario o con las ideas de la persona que va a habitar el lugar.

¿Qué compran los clientes, cuál es su gusto promedio si es que lo hay?

GM: Desde un punto de vista material, mis clientes compran pequeño formato y no rígido. Si la obra es grande, está la problemática de la exportación.

DAR: Con respecto a la circulación de obras de arte, hay una ley nacional que actualmente tiene proyecto de modificación. Por lo pronto, desde la Secretaría de Cultura hemos comenzado a ofrecer un servicio de exportación y en el último año ya se han realizado 60 exportaciones con más de 150 obras al exterior, con destinos como Brasil, Chile, España, EEUU y Tailandia entre otros.

Es importante conocer este servicio sin costo alguno para beneficio de todos los artistas, mientras trabajamos en la modificación de la ley, por un carácter más federal y ágil para el turismo cultural.

GM: En cuanto al gusto de mis clientes lo defino como diverso. Prefieren lo moderno o contemporáneo, les gusta mucho el color. No tienen perfil de coleccionistas, elijen algo para ellos, compran sin prejuicios, no saben nada de fama local ni de firmas. Les gusta, se lo compran, no discuten precios tampoco.

DAR: A mi entender, se prefiere más la pintura que la escultura. El formato preferido es de 100 x 100 cm. La idea de la obra mural, aún al mendocino le asusta un poco, aunque olvida el beneficio de su inversión. Considero que domina lo clásico y la obra que no genere conflicto. Los tonos tierras, el poco color. 

No olvidemos que se puede comprar obras originales de artistas de primera línea, con bajo presupuesto y recordar que el arte es económico si se sabe comprar en su momento, además de su segura inversión. El mendocino, que compra arte busca una obra con futuro en el mercado y otras veces con fines meramente decorativos. Pero en una u otra opción, algo que debe tener en cuenta es que siempre se le garantice no sólo la buena calidad de las obras, sino su autenticidad y el “valor justo”.

“Los espacios deben estar preparados apropiadamente para contener y exhibir las obras. No olvidemos que los espacios también son legitimadores y esto sólo se consigue con una idea de calidad tanto en las obras como en el modo en que están montadas”.

LV: Pongo el acento en el arte contemporáneo, probablemente por mis propios intereses y también porque tiene que ver con la línea del mobiliario que vende Almacenar. Sin embargo como recién empiezo, no sé si es un deseo que podrá concretarse tal como lo pretendo. Quiero hacer circular artistas muy valiosos, legitimados en circuitos institucionales de orden nacional e internacional, que en Mendoza son poco conocidos a pesar de sus carreras.  Después les cuento qué pasó.

¿Hay coleccionistas en Mendoza?

DAR: Pienso que no, puede ser que hayan referentes, pero no coleccionistas. Existe sólo la formación de un nuevo mercado, que está sustituyendo a la lámina por una obra original. Quienes en mayor y menor medida hemos contribuido en su formación, coincidimos que frecuentar museos, galerías, espacios de arte y talleres de artistas resulta fundamental para entrenar el ojo crítico, formar el gusto y conocer este mercado en formación.

Lo que sí es destacable que hoy quienes compran una obra de arte son cada día más exigentes y conocedores. También se tiene mayores oportunidades de acercarse al arte, lo que genera un excelente entrenamiento.

Si se decide participar del circuito de las artes visuales (pinturas, esculturas, fotografías, instalaciones, videos, entre otras), estoy seguro que rápidamente se puede obtener un panorama sobre lo que se está produciendo. Y al hacerlo, se recomienda tenacidad para encontrar los objetos deseados, audacia para comprarlos y algo imprescindible que es confiar en el gusto propio.

LV: El coleccionismo es un tema que a mí me interesa mucho. El criterio con el que se adquiere al conjunto de obras, cuando hay idea de colección, le da un sentido abarcador que trasciende al de cada una de las obras. Además el coleccionista es un miembro importante en el circuito del arte.