Con Diaz, San Lorenzo es un ciclón de ilusiones

Sin maravillas, sin shows y sin goles. Pero con la entrega de un Cristian Tula siempre dispuesto a dejar más de lo que puede cuando de Ramón Díaz se trata y con Leandro Romagnoli siempre determinante y con un peso individual que, aun por debajo de su promedio, alcanza para marcar una ventaja. Sin el brillo de otras épocas, el DT riojano vuelve a enchufar a su equipo entre los top del Apertura.

Foto: Télam
Foto: Télam

De aquella declaración de hace un mes a este triunfo con Olimpo en el que se multiplican los brazos de los hinchas de San Lorenzo cantando: "¡Que de la mano, de Ramón Díaz!" Por entonces, cuando se observaba un panorama totalmente diferente al que le tocó vivir al entrenador en su ciclo anterior, surgía la pregunta: ¿Podrá esta vez? Casi en silencio, en una versión más utilitaria, el Ciclón del riojano volvió a vestirse de candidato. 

Sin maravillas, sin shows y sin oles. Pero con la entrega de un Cristian Tula siempre dispuesto a dejar más de lo que puede cuando de Ramón Díaz se trata y con Leandro Romagnoli siempre determinante y con un peso individual que, aun por debajo de su promedio, alcanza para marcar una ventaja. Sin el brillo de otras épocas, el DT riojano vuelve a enchufar a su equipo entre los top del Apertura. Y entregó varias respuestas. 

¿Jugó bien San Lorenzo? No fue una máquina. Empezó en desventaja, tras el gol a los 13 minutos de David Vega, después de un quedo de Albil en un centro. Imprecisiones varias, pelotazos sin destino y desajustes defensivos hicieron que Olimpo estuviera, por un momento, por encima de su oponente. Pero las estadísticas son claras: el Ciclón convirtió en cinco de las siete fechas del torneo y en todas anotó goles de pelota parada [aprovechó dos escenas originadas de esta manera para dar vuelta un partido]. 

¿Por qué el Ciclón le ganó a Olimpo ? Porque existe entre ambos una enorme diferencia de oficio y porque acertó en los momentos clave frente a un rival duro, que supeditó sus aspiraciones ofensivas a algún acierto de Bareiro. Porque cuando Tula arremete es el motor que lleva el equipo para adelante. Porque cuando Romagnoli toma el volante del "Falcon", se encienden las luces. Porque, también, Olimpo se desarmó cuando aparecieron en escena los errores determinantes del árbitro Rafael Furchi, que convalidó el gol en offside de Tula y no cobró un penal sobre Castillón. Y porque la expulsión de Mosset, a los 19 del segundo tiempo, condicionó al perdedor; sin embargo, el desempeño de algunos [Cobo y Galván, entre otros] no tuvo que ver con la desventaja numérica. 

¿Cuánto influye Ramón Díaz? Gana partidos. Así de simple. El equipo está invicto. Con otras piezas a las que motiva y parece sacarles lo mejor de su rendimiento. Ensaya, prueba y modifica los esquemas para enderezar el rumbo cuando la mano viene cambiada. Después de varios minutos en los que el medio campo estuvo perdido porque ni Guillermo Pereyra ni Juan Manuel Torres podían establecerse como enlaces, Ramón obligó a mover el balón de un lado a otro y, aunque tardó, a los 35 minutos del segundo capítulo Rivero capitalizó un preciso de Romagnoli desde el costado derecho del área grande. 

¿Puede el ingreso de un lateral mejorar el funcionamiento colectivo? Más allá de que San Lorenzo salió a jugar con línea de tres para sumar gente en ataque, no resultó una locura táctica poner a Sebastián Luna por Fernando Meza a los 29 minutos del primer tiempo. Los hinchas se extrañaron, pero el DT volvió a la línea de cuatro y Luna fue clave para mejorar la salida del equipo. Una muestra de la polifuncionalidad y de la versatilidad del equipo. 

Puede haber más preguntas, obvio. Por caso, ¿este San Lorenzo puede lograr el campeonato? O, ¿le alcanza su entrega y efectividad en el juego aéreo? Ambos interrogantes resultan interesantes. Es cierto, cualquier contestación puede desvanecerse en cuestión de segundos. Así, mientras espera que transcurra el tiempo para quitarse las dudas que le quedan, el Ciclón gana. No deslumbra, pero se lleva los puntos y el Nuevo Gasómetro aplaude de pie a Ramón Díaz. Podría ser mejor. Pero no está tan mal.