“El campo te da dos alegrías: la primera, cuando lo comprás. La segunda, cuando lo vendés”. La frase no pertenece al ámbito de la ficción. Muy por el contrario, es obra de un experto inmobiliario que, como otros en el sector rural, no dudan en tildar a éste como un momento oportuno para apostar al campo como oportunidad de inversión.
Sucede que los valores de la tierra fuera de las zonas urbanas se mantienen prácticamente sin modificaciones, prácticamente desde inicios del año pasado.
Un ejemplo: la hectárea en la zona “núcleo” –la franja más fértil del país, emplazada en el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires– sigue cotizándose a entre u$s12.000 y u$s15.000 desde julio de 2009.
Justamente esta situación de precios quietos aparece, a los ojos de los especialistas, como el principal argumento que devuelve al campo el estatuto de inversión segura y rentable.
Y una prueba de qué tan palpable es esta calificación puede ubicarse en la suba en el nivel de operaciones que, de enero a esta parte, vienen registrando algunas de las principales inmobiliarias que operan en el sector.
“La compraventa muestra un gran movimiento respecto del año pasado. Lo importante es cómo vuelve la atención de los inversores, que valoran la diferencia en dólares que da un campo al momento de una reventa”, comentó a iProfesional.com Pedro Nordheimer, director de la comercializadora del mismo nombre.
Dólares y precios revalorizan terrenos agrícolas
“El campo te da dos alegrías: la primera, cuando lo comprás. La segunda, cuando lo vendés”. La frase no pertenece al ámbito de la ficción. Muy por el contrario, es obra de un experto inmobiliario que, como otros en el sector rural, no dudan en tildar a éste como un momento oportuno para apostar al campo como oportunidad de inversión.