La primera vez pudo sonar creíble. La segunda, más o menos. La tercera, te fijaste a ver quién era. Pero la séptima… ya no la cree nadie. Es que la nueva forma de llamar la atención de las cámaras para los participantes de Bailando 2010 no son las performances ni las peleas. Este, señores y señoras, es el año de las renuncias.
El primero -al menos que logró captar toda la atención mediática- fue Ricardo Fort, quien no sólo debutaba como mediático de primera línea, sino que además daba sus primeros pasos como una celebrity local reconocida.
Es que luego de haberle pifiado duro al echar al buenazo de “Tito” Speranza, el millonario no tuvo mejor idea que tomar de punto a Matías Alé y luego a Fabio “la Mole” Moli para sus peleas. En ese momento, anunció que se iba del ciclo y partió rumbo a Miami. La movida tuvo el efecto deseado y hasta apareció en la revista Caras. El millonario volvió y todo quedó como si nada.
Sin embargo, quien habría debutado como renunciante no habría sido Fort, sino Lola Ponce, una de las mayores estrellas del ciclo 2010. Al parecer, en las primeras galas a la cantante se la comió la ansiedad y comenzó a sentir que lo suyo… no era el baile. Habría sido la producción de Ideas del Sur quien logró convencerla de que se quedara y el asunto no tuvo mayor trascendencia.
Después, fue el momento de Flavio Mendoza. Cansado de las peleas a puro golpe bajo con Fort y las bajas puntaciones en general que le daba el jurado, el coreógrafo había anunciado a todo el que lo escuchara que se iba del certamen. Al final no pasó nada.
Continuó Graciela Alfano con el “renuncionismo”. Con la evidencia de que el portazo traía cámaras, la ex vedette anunció su partida de Bailando. Para eso, aprovechó su escasa popularidad con el público –la abuchearon varias veces- y una pelea con Carmen Barbieri para dar un mensaje ambiguo que todos los medios de chimentos reprodujeron como “renunció”. Ella luego lo desmintió y obvio siguió en el certamen.
Ahí llegó la hora de Nicolás Espinosa, quien desgastado por las peleas con el jurado, tuvo su golpe de gracia en los desplantes de Rocío Marengo -reemplazante de “Paddy” Jones, en ese momento en Inglaterra, y con pocas perspectivas de volver-. Otra vez se habló de renuncia y nada. De cualquier manera, a los pocos días se quedó afuera.
Recién entonces hubo dos partidas reales: Evangelina Anderson, por exigencia de su marido, Martín Demichelis, abandonó el programa para irse a Alemania. Y Luciana Salazar, aparentemente disgustada con el tenor beligerante de la edición 2010 del certamen. Estos fueron los únicos dos casos en los avisos se hicieron reales.
El séptimo y último en renunciar –al menos por ahora- es la “Mole” Moli. El boxeador tuvo ayer un encontronazo con Moria Casán. La morocha habría deslizado que el cordobés y Virginia Gallardo tuvieron “algo” y que esa sería la razón de las peleas entre Moli y su esposa. Aparte, Moria también lo habría tratado de “provincianito”.
Otro aspecto que al parecer molestó a la “Mole” es que los últimos reemplazos fueron de participantes “pata dura” por bailarinas profesionales. En ese sentido, se comparó en su calidad de baile con Juanita Repetto, lo cual fue tomado muy en gracia por el jurado, y de muy mala gana por el boxeador.
Este año, anunciar en Bailando 2010 que se dará un portazo –que no es lo mismo que darlo- trae los minutos de cámara que ya ni las peleas generan. Pero este “renuncionismo” pocos se atreven a llevarlo a cabo hasta las últimas consecuencias, saben que sería patear la máquina de hacer oro. Que un perro se muerda la cola es normal. Que nos quieran hacer creer que la cola muerde al perro…
Fuente: minutouno.com.ar
El "renuncionismo", enfermerdad que ataca en Bailando 2010
Los mediáticos se dieron cuenta de que este año, en el ciclo de Tinelli las peleas ya no "garpan". Ahora, juegan a una renuncia que pocos llevan a cabo.