Benedicto XVI se convirtió esta mañana en el segundo papa que pisa el suelo de Gran Bretaña, país de mayoría anglicana al que arribó poco antes del mediodía local para iniciar una gira de cuatro días signada por las críticas y el desinterés de los ingleses.
A bordo del avión que lo llevó desde el aeropuerto romano de Fiumicino a Edimburgo, el Papa aseguró en relación a las revelaciones sobre los casos de pedofilia que "la Iglesia no fue suficientemente vigilante", y reconoció: "Fueron un golpe para mí". "Es que es muy díficil de entender cómo pudo ocurrir esta perversión del sacerdocio", agregó.
"Estas revelaciones supusieron un golpe para mí, una gran tristeza. Es difícil entender cómo fue posible esta perversión del ministerio sacerdotal", declaró. "Es también una gran tristeza que la autoridad de la Iglesia no estuviera lo suficientemente atenta ni fuera lo suficientemente rápida y decidida a la hora de tomar las medidas necesarias", añadió.
En el inicio la histórica visita de Estado, el Sumo Pontífice, de 83 años, fue recibido con todos los honores en el palacio de Holyrood House por la reina Isabel II, jefa de la Iglesia Anglicana. Inmediatamente antes, el príncipe Felipe esperó al Pontífice al pie de la escalera por la que descendió del avión, acompañado por 30 soldados del regimiento real de Escocia.
En el marco de la agenda de su visita, Benedicto XVI presidirá por la tarde una misa al aire libre en Glasgow, donde cantará la famosa Susan Boyle. En tanto, más tarde se trasladará a Londres, a la nunciatura de Wimbledon, donde se alojará los tres días restantes.
Sin embargo, pese al gran despliegue de las autoridades, en las calles de Gran Bretaña, uno de los países más secularizados de Europa, no hay banderas amarillas y blancas del Vaticano en ningún lado, como así tampoco carteles de bienvenida ni gigantografías de Benedicto XVI. Pero pese al clima de apatía que reina en la población -según un sondeo, sólo el 14% apoya la visita-, la llegada de Benedicto XVI es objeto de una atención mediática descomunal.
Se trata de la primera visita de Estado de un pontífice a este país, donde se estima que hay seis millones de católicos, el 10% de la población. La de Juan Pablo II, en 1982, fue una visita pastoral, que se dio en un clima totalmente distinto (ver aparte).
Esta vez, debido al escándalo por abusos sexuales de chicos por parte del clero, que sacudió especialmente a este país y a la vecina Irlanda, hay indignación entre la gente. Una rabia también alimentada en estos días por notas y documentales adversos al Papa y, anoche, por una noticia de Channel 4 según la cual de 22 sacerdotes condenados por pedofilia 14 todavía están en el clero.
Este viaje del Papa también fue muy criticado por su elevado costo, estimado en más de 30 millones de dólares, a repartir entre los contribuyentes y peregrinos que debieron desembolsar 40 dólares para ir a las misas.
La agenda del viaje. La gira arrancó hoy en Edimburgo, Escocia: allí, el Papa, de 83 años, será recibido con todos los honores por la reina Isabel II, jefa de la Iglesia Anglicana, de 84 años. Por la tarde, presidirá una misa al aire libre en Glasgow, donde cantará la famosa Susan Boyle. Y más tarde se trasladará a esta capital, a la nunciatura de Wimbledon, donde se alojará los tres días restantes.
Mañana se convertirá en el primer pontífice en visitar en su residencia de Lambeth Palace al arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, líder espiritual de unos 70 millones de anglicanos, y luego rezará con él y los líderes de las otras iglesias cristianas en la Abadía de Westminster. El Papa también se entrevistará con el primer ministro David Cameron.
Aunque no está en la agenda, como sucedió en Australia y en Malta, se espera que pasado mañana se reúna con víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes. Esa misma noche está prevista una vigilia en Hyde Park, uno de los tres eventos públicos programados, para el cual seguían sin venderse muchas de las 400.000 entradas disponibles.
En tanto, el próximo domingo, en Birmingham, será la beatificación del cardenal John Henry Newman (1801-1890), teólogo y filósofo anglicano que se convirtió al catolicismo, muy conocido en la Argentina, cuya celebración será el objetivo principal de la visita a Gran Bretaña.
Benedicto XVI llegó a Escocia; admite fallas de la Iglesia
Benedicto XVI reconoció que los abusos fueron "un golpe y una gran tristeza para el Iglesia"; Benedicto XVI se convirtió esta mañana en el segundo papa que pisa el suelo de Gran Bretaña, país de mayoría anglicana al que arribó poco antes del mediodía local para iniciar una gira de cuatro días signada por las críticas y el desinterés de los ingleses.