El Gobierno presiona; la Corte hace silencio

El titular del máximo tribunal provincial, Alejandro Pérez Hualde, optó por la cautela para no politizar más el conflicto con el Gobierno. En tanto, la oposición ve la denuncia de Cazabán como una amenaza más del Ejecutivo para presionar a la Justicia. "La Corte mantiene la postura de no politizar el conflicto", señalaron desde el Poder Judicial.

Foto: Gerardo Gómez/MDZ
Foto: Gerardo Gómez/MDZ

Mientras el Ejecutivo hace sentir su presión contra Alejandro Pérez Hualde, desde la Corte de Justicia optaron por la prudencia y, por el momento, el presidente del máximo tribunal no saldrá a responder la acusación por mal desempeño que formulara en su contra Alejandro Cazabán. En tanto, desde el cobismo miran con recelo: "ésta es una forma de presionar del Gobierno, con la que le fue muy bien".

El secretario general de la Gobernación elevó el conflicto con el Poder Judicial a un nuevo escalón y sacó a relucir una carta políticamente fuerte: la posibilidad de llevar a Pérez Hualde a juicio político por mal desempeño.

Pese a esto, allegados a la Corte dejaron trascender que el titular del tribunal no saldrá a responder de inmediato los dichos del asesor de Celso Jaque y que, en todo caso, esperarán el informe presentado por Cazabán ante la prensa, en el que se reflejaría la designación irregular de jueces.

"La Corte mantiene la postura de no politizar el conflicto", señalaron desde el Poder Judicial e indicaron que buscarán renovar el diálogo con el Ejecutivo a través de la vía legislativa.

En concreto, la embestida de Cazabán contra Pérez Hualde también alcanza al antecesor de éste, Jorge Nanclares, y a Carlos Böhm. Pérez Hualde fue el último juez que llegó al máximo tribunal durante la gestión de Julio Cobos, al ser designado por el entonces gobernador de Mendoza.

En tanto, con Carlos Böhm se da una situación por lo menos llamativa: es el padre del secretario de Turismo del gabinete de Jaque, Luis, y que despotricó contra Cazabán durante el escándalo por el pago de 350 mil pesos efectuado por el Gobierno a la productora privada que trajo a Los Fabulosos Cadillacs en febrero de 2009.

Mientras su hijo se perfilaba como el principal responsable del inédito cachet no anunciado por el Ejecutivo en su momento, el juez Böhm lanzó epítetos contra Cazabán, al calificarlo sin medias tintas de "poco inteligente" y hasta de "ignorante", por la complicada situación judicial de Luis Böhm. Ahora, también está involucrado en el informe presentado por Cazabán al gobernador.

En este contexto, además, desde el Poder Judicial consideran con recelo que esta nueva suba de tensión con el Ejecutivo, como una nueva embestida por parte de éste poder en tiempos preelectorales. Cada vez que la política ha asediado a la justicia, dicen en Tribunales, la primera ha logrado sacar rédito ante la sociedad, aún cuando ambas instancias republicanas se disputen una mala imagen.

Pero también es en este panorama donde se encuentra pendiente la designación de un juez para el tribunal, ante la salida de Aída Kemelmajer de Carlucci. Una decisión que Celso Jaque todavía no ha tomado.

"Esa forma de amenazar ya le salió bien al Gobierno"

Por su parte, desde el cobismo, Juan Carlos Jaliff se mostró cauto a la hora de hacer apreciaciones sobre el hecho de que un juez designado por Julio Cobos y al que señalan su cuño radical.

"Hay que analizar los causales", estimó el titular del ConFe, que midió las palabras debido a que conforma el jury de enjuiciamiento en calidad de senador: "Pero al Gobierno ya le ha dado resultado esta forma de presionar a la Corte y le fue muy bien".

Jaliff daba cuenta así de las amenazas vertidas por Jorge Tanús, presidente de la Cámara de Diputados, que consideró en su momento pedir el juicio político a Pérez Hualde por recibir a la oposición cuando el oficialismo defendía en la Justicia dos bancas que pretendía el Frente Cívico.

En tanto, la denuncia pone sobre terreno áspero el cuentro que mañana tendrá el ministro de Gobierno, Mario Adaro, con los jueces de la Corte, pautada inicialmente para acortar diferencias.

Una nueva escalada de tensión

Esta nueva escalada de conflicto entre el Gobierno y la cúpula del Poder Judicial comenzó con la desginación de conjueces. En este contexto, quedó afuera Dardo Fernández, un abogado al que sindican como amigo del Secretario General de la Gobernación, bochado por el Senado para ser juez. A su turno, Pérez Hualde no le permitió la continuidad como conjuez, el cargo que ocupaba hasta ese momento.

Por su parte, desde el Gobierno apuntan contra Pérez Hualde porque en la designación de los conjueces habría una maniobra ilegal que lesiona los derechos humanos, "por fuera de la ley", en tanto descartaron que este nuevo asedio a la Corte tenga vinculación con el rechazo al supuesto amigo de Cazabán.