Mientras el último contingente de tropas norteamericanas se prepara para dejar Irak a fines de 2011, después del retiro anticipado de todas las brigadas de combate, el gobierno de Barack Obama está planificando un notable esfuerzo civil, respaldado por un verdadero ejército de contratistas, para llenar ese vacío.
Para octubre de 2011, el Departamento de Estado asumirá la responsabilidad de entrenar a la policía iraquí, una tarea que será confiada, en gran medida, a personal contratado. Sin soldados para distender las tensiones sectarias en el norte de Irak, les corresponderá a los diplomáticos estadounidenses designados en dos nuevos puestos de avanzada que costaron 100 millones de dólares la tarea de impedir los potenciales enfrentamientos entre el ejército iraquí y las fuerzas kurdas de Peshmerga.
Para proteger a los civiles en un país en el que aún persiste la insurgencia apoyada por Al-Qaeda e Irán, el Departamento de Estado planea llevar a más del doble el número de contratistas privados, hasta alcanzar 7000, según revelaron funcionarios de la administración.
A cargo de la defensa de cinco barracas fortificadas, los contratistas operarán radares para prevenir ataques enemigos con cohetes, para buscar bombas en las rutas, controlar aviones robóticos de reconocimiento e incluso proporcionar una rápida ayuda a los civiles en peligro o en dificultades.
"Creo que el Departamento de Estado nunca ha operado por su cuenta, independientemente del ejército estadounidense, en un entorno tan amenazante y en una escala tan grande", dijo James Dobbins, un ex embajador que ha tenido experiencia en lugares problemáticos como Afganistán, Bosnia, Haití, Kosovo y Somalia.
Los funcionarios de la Casa Blanca expresaron su confianza en que el traspaso a los civiles ?alrededor de 2400 personas que trabajarán en la embajada en Bagdad y en otras sedes diplomáticas? se llevará a cabo dentro de los plazos previstos y que éstos podrán cumplir la misión de contribuir a la estabilidad en Irak.
Pero la diminuta presencia militar prevista por el gobierno de Obama ?que se limita a un número que oscila entre unas pocas decenas y unos pocos centenares de oficiales en una oficina de la embajada destinada a ayudar a los iraquíes a comprar y emplear nuevo equipamiento militar estadounidense? y la gran cantidad de tareas asignadas a civiles han llevado a algunos veteranos expertos en Irak a sugerir que después de 2011 serán necesarios miles de soldados más.
Las tareas que los expertos militares y algunos funcionarios iraquíes creen que los soldados estadounidenses deberán cumplir incluye el entrenamiento y la logística necesarios para que las fuerzas iraquíes puedan operar los nuevos tanques M-1, la artillería y los F-16 que se proponen comprar a Estados Unidos; proteger el espacio aéreo de Irak hasta que el país pueda reconstruir su fuerza aérea, y dar asistencia a las unidades especiales en contraterrorismo.
Ese arreglo deberá ser negociado con los funcionarios iraquíes, que insistieron en que se mantuviera el plazo de 2011 en el acuerdo sellado con el gobierno de George W. Bush sobre el retiro de las fuerzas norteamericanas. Con la administración Obama en plena campaña para las elecciones de noviembre y los partidos políticos iraquíes todavía intentando formar un nuevo gobierno, la pregunta sobre cuál será la presencia militar en el futuro ha quedado prácticamente desterrada de la discusión pública.
Tanto funcionarios del gobierno norteamericano como expertos externos dicen que implementar el acuerdo que requiere retirar todas las fuerzas para fines de 2011 resultará un desafío gigantesco.
El avance o las dificultades del traspaso de la responsabilidad a los civiles no sólo ejercerá influencia sobre los acontecimientos, sino que además funcionará como ensayo para la estrategia a largo plazo de la administración Obama en Afganistán.
Hace meses se iniciaron los preparativos para las misiones civiles. Un funcionario norteamericano dijo que ya se han identificado más de 1200 tareas específicas cumplidas por los militares estadounidenses en Irak que ahora pasarán a civiles, a los iraquíes o serán eliminadas totalmente.
Para desplazarse por Irak sin tropas estadounidenses, el Departamento de Estado proyecta comprar 60 vehículos resistentes a las minas, ampliar su flota de autos blindados hasta 1320 unidades y crear una miniflota aérea. Su flota de helicópteros, que será piloteada por contratistas, aumentará de 17 a 29 aeronaves.
Un tema sensible
El plan del Departamento de Estado de recurrir a entre 6000 y 7000 contratistas, que también deberán actuar como "fuerzas de reacción inmediata" para rescatar civiles en riesgo, es un tema sensible, dada la furia iraquí provocada por los numerosos casos en los que civiles resultaron muertos por disparos de guardias privados en los últimos años.
El costo inicial de construir y mantener dos filiales de la embajada, una en Kirkuk y otra en Mosul; de contratar guardias de seguridad; comprar nuevo equipamiento, y establecer dos consulados en Basora y Erbil es de alrededor de 1000 millones de dólares. Costará cerca de 500 millones de dólares más hacer que esos consulados sean permanentes. Y poner en marcha el programa de entrenamiento de la policía costará más de 800 millones.
Entre las misiones más difíciles que deberán asumir los civiles está la de enfrentar las tensiones que aún persisten entre kurdos y árabes.
Para impedir conflictos en las áreas más explosivas, el general Ray Odierno, comandante general de Estados Unidos en Irak, estableció una serie de puestos de control, en los que habrá soldados norteamericanos, efectivos del ejército iraquí y soldados de Peshmerga. Pero posiblemente esos puestos de control desaparezcan cuando se retiren las últimas tropas norteamericanas.
En su lugar, la Casa Blanca confía en las dos filiales de la embajada.
Pero Daniel Serwer, vicepresidente del Instituto Estadounidense para la Paz, puso en duda si con eso bastará para mantener la seguridad.
"Nuestros soldados han estado en el terreno con kurdos y árabes. Ahora se habla de dos filiales de la embajada, pero es posible que los funcionarios deban quedarse encerrados si no es seguro estar afuera".
Un ejército de civiles para llevar paz a Irak
Mientras el último contingente de tropas norteamericanas se prepara para dejar Irak a fines de 2011, después del retiro anticipado de todas las brigadas de combate, el gobierno de Barack Obama está planificando un notable esfuerzo civil, respaldado por un verdadero ejército de contratistas, para llenar ese vacío.