DURBAN (De nuestros enviados especiales).- "La clave fue aprovechar la división del rival. Pueden tener muchos jugadores en ataque, pero les cuesta volver. Pueden tener buenos jugadores en defensa, pero se ubican demasiado atrás. Nosotros aprovechamos eso y nos impusimos en la mitad de la cancha". Este fue el estratégico análisis de Joachim Löw tras la goleada que eliminó a la Argentina. Nada de esto sucedió ayer en la caída 1 a 0 frente a España.
La producción alemana fue un espejismo. Alemania fue ayer un equipo sometido a la hegemonía futbolística de España, que gobernó la zona media e hizo del circuito y el control de la pelota sus espadas más filosas. Estos atributos futbolísticos fueron el maquillaje que la diferenció abismalmente del rostro que exhibió el seleccionado de Maradona en los cuartos de final, en Ciudad del Cabo.
"Perdíamos la pelota muy rápido. No logramos completar una jugada y perdimos en el medio campo. No logramos hacer nada de lo que hicimos en los otros partidos. Por eso perdimos.
España movió la pelota muy veloz y se nos hizo imposible recuperar la pelota. Cada equipo que juegue ante España tendrá que trabajar terriblemente para sacarle la pelota. Creo que saldrán campeones del mundo", manifestó ayer Löw, algo resignado ante la evidente superioridad española.
Tres puntos salientes separan el rendimiento alemán de ayer con el exhibido ante la Argentina.
1) No contó con Thomas Müller, un hombre clave.
2) Lukas Podolski jugó todo el partido con la marca de Sergio Ramos encima, algo que no sucedió con Nicolás Otamendi. Pero, además, Podolski se preocupó más por contener los avances del lateral español que en la elaboración de juego.
3) Desde un comienzo, Alemania se resignó a un rol secundario, al papel de partenaire. Con la Argentina gobernó el medio, mientras que ayer fue sometido por uno de los mejores mediocampos del mundo, con Xavi y Xabi Alonso como estandartes.
Para Alemania, nada fue como había sido planteado, ni tampoco el desarrollo le ofreció momentos favorables como en la victoria 4 a 0 ante la Argentina. "No jugamos tácticamente tan bien como ante Inglaterra y la Argentina, pero aún así tuvimos una oportunidad con el marcador 0-0", se lamentó Bastian Schweinsteiger, ese rubio con la N° 7 que ante la Argentina gobernó la zona media y jugó con talento y en plena libertad.
Ayer, Schweinsteiger no recibió faltas ni tampoco remató al arco. Ante la Argentina las estadísticas fueron diferentes: al volante de Bayern Munich le cometieron cuatro foules y disparó en cinco ocasiones al arco de Romero.
"Fue un partido muy distinto al de Argentina. Los españoles funcionan con un orden muy diferente: juegan al ataque con todo el equipo y atrás todos trabajan de manera muy compacta. Sabíamos que sería un encuentro en el que tendríamos que tener paciencia. Hemos intentado aguantar, pero al final los españoles han sido mejores. Podríamos haber intentado jugar con un poco más de atrevimiento", dijo el defensor alemán Marcell Jansen.
Si Alemania deseaba encontrarse a un España con las fragilidades argentinas, está claro que se trataba de un anhelo absurdo e imposible.
OTRO ACIERTO DEL PULPO
Vaticinó el triunfo de España
BERLIN (AFP).- El ya famoso pulpo Paul, del acuario de Oberhausen, conocido porque acertó los resultados de los partidos de Alemania en el Mundial de Sudáfrica, volvió a tener éxito al predecir la derrota de la "Mannschaft", en las semifinales, contra España. En su elección entre la caja con la bandera alemana y la de la enseña española, Paul optó finalmente por la identificación ibérica. El acto había sido televisado en directo por varias cadenas de televisión alemanas.
(*) Información provista por Canchallena.com
Copyright 2010, SA LA NACION