La oposición quiere restarle poder al oficialismo

La oposición pasó a la ofensiva y advirtió al oficialismo que si continúa en su estrategia de demorar y obstaculizar sus proyectos en la Cámara de Diputados, buscará imponer su mayoría para arrebatarle las presidencias de las comisiones que hoy preside en la Cámara de Diputados.

La oposición pasó a la ofensiva y advirtió al oficialismo que si continúa en su estrategia de demorar y obstaculizar sus proyectos en la Cámara de Diputados, buscará imponer su mayoría para arrebatarle las presidencias de las comisiones que hoy preside en la Cámara de Diputados.

La relación entre el oficialismo y la oposición atraviesa por su peor momento. El bloque de diputados kirchneristas, ahora en minoría, apela a cuanta herramienta tiene a mano para resistir la seguidilla de iniciativas opositoras que, a su juicio, no tienen otro objetivo que atentar contra la salud fiscal del Tesoro. Menciona, por caso, la instauración del 82 por ciento móvil en el haber mínimo jubilatorio; la suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, y una distribución más equitativa entre las provincias de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), que superan los 9800 millones de pesos.

Todas estas iniciativas opositoras se hallan taponadas en la Comisión de Presupuesto, que preside el ultrakirchnerista Gustavo Marconato.

Por ahora, el oficialismo no tiene la menor intención de convocar a esa comisión estratégica; hacerlo significaría una claudicación ante la Casa Rosada. "Si las pocas comisiones que presidimos funcionan como opositoras, entonces de qué nos sirven", se le escuchó despotricar al jefe de bloque oficialista, Agustín Rossi.

El kirchnerismo tampoco convoca a la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento, en la que se radicaron una veintena de proyectos para crear comisiones investigadoras de distinta índole. La oposición pretende, por lo menos, conformar tres comisiones: una, que se aboque a indagar sobre la llamada "diplomacia paralela" en Venezuela, que presentó el radicalismo; otra, destinada a realizar un seguimiento de la obra y del transporte públicos -con la mira puesta en el ministro de Planificación, Julio De Vido-, impulsada por la Coalición Cívica, y una tercera, abocada al estudio de la deuda pública, un reclamo de la centroizquierda.

El presidente de la comisión, el oficialista Gerónimo Vargas Aignasse, busca ganar tiempo y, por ahora, sólo convocó a los asesores de los distintos bloques para estudiar las propuestas. Pero está claro que el ánimo oficialista es demorar como sea la creación de cualquier comisión investigadora, ya que son escenarios más que propicios que utilizará la oposición para ventilar supuestos actos de corrupción del Gobierno.

"Es una vergüenza que la oposición pretenda ampliar todavía más el plantel de las comisiones de la cámara [hoy funcionan 45 permanentes y otras 22 especiales], cuando la modernización parlamentaria sugiere lo contrario", cuestiona Vargas Aignasse.

En la mira

La oposición puso su mira en otras dos comisiones que preside el oficialismo y que, hasta ahora, poco y nada se reunieron. Se trata de las comisiones de Comercio y de Población, en las que debe discutirse nada menos que el proyecto de reestructuración del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), intervenido por el Gobierno, sobre el que la semana pasada el Senado emitió un dictamen para su reformulación.

El juego a la defensiva del oficialismo le impidió a la oposición avanzar demasiado en su agenda parlamentaria durante el primer semestre del año, pese a que es mayoría en las comisiones y en el recinto; todas las alarmas se encendieron cuando constataron que esta inercia repercutió en una baja en las encuestas. Por eso se decidió jugar a fondo, sin miramientos: no sólo avanzó en una serie de iniciativas que irritan al Gobierno, sino que también le arrebató al oficialismo la presidencia de una comisión estratégica, la que supervisa a la SIDE.

Además, con la firma de sus principales jefes de bloque, elevó la semana pasada una nota al presidente de la Cámara baja, el oficialista Eduardo Fellner, emplazándolo a resolver esta situación y a destrabar el funcionamiento de las comisiones que preside el oficialismo. Fellner, presionado por sus pares kirchneristas y acechado por la oposición, procura resistir y, si en algún momento amagó con dejar el cargo, por ahora, se mantendrá en su puesto.

"La oposición viola todos los acuerdos y las reglas de juego. Habíamos diseñado un reparto de presidencias de comisiones que ahora ellos pretenden vulnerar. Ahora que se atengan a las consecuencias", advierten los oficialistas más indignados, que no descartan, por caso, no asistir más a las comisiones ni al recinto si el clima de beligerancia persiste.