Ikebana, génesis del arte de decorar con flores

En todas partes hay personas amantes de las flores, pero quizá no exista otro país cuyos habitantes sean tan sensibles a su belleza como el Japón. No sorprende entonces que de allí provenga el arte de arreglar y componer la flor una vez cortada, que se conoce con el nombre de ikebana.

Según la tradición, hace unos 1200 años, los sacerdotes budistas recogían las flores que caían al suelo durante las tormentas y las colocaban en vasos de oro para adornar el altar de Buda. A un gran sacerdote del templo Rokkakudo, en Kioto, se le ocurrió disponer las flores de modo que expresaran simbólicamente un pensamiento filosófico. Así surgió la primera escuela de ikebana del mundo cuya finalidad era la de mantener decorado el palacio imperial. La actividad luego se extendió a los palacios de los nobles y un tiempo después a todos los niveles de la sociedad nipona.

De esta escuela inicial surgieron otras que en la actualidad se pueden destacar dos: la moribana, que ordena las flores en platos de porcelana, y la nagure, que las dispone como si nacieran de un vaso, Es regla común tanto en una como en otra disponer las flores de manera tal que se aprecien tres planos, que representan respectivamente, el cielo, el hombre y la tierra.

Evolución del ikebana
Fue a partir del siglo XV cuando el ikebana llega a la categoría de arte, prescindiendo completamente de su precedente religioso. A partir de ese momento, comienza a tomar un cariz mucho más filosófico que antes. Una de las características que se pueden comprobar a lo largo de los siglos con el ikebana es que se han ido creando escuelas que simplificaban, cuando no repudiaban, los estatutos del estilo rikka.

El Shoka simplifica las de su predecesor, pero es que el Moribana y el Zen´ei ikebana rompen totalmente con el Rikka.

La incorporación de la mujer también es un dato a destacar. No fue hasta el siglo XIX que la mujer empezó a practicar el ikebana. Hasta entonces, dicho arte era exclusivo de nobles, sacerdotes o guerreros en detrimento del resto de la población, y aún hoy el predominio de los hombres sigue siendo notable. Actualmente en Japón existen entre 2000 y 3000 escuelas, a pesar de que entre algunas de ellas no hay apenas diferencias. Los estilos más modernos son los que gozan de más éxito frente a los antiguos. 

El gladiolo
Dentro de la inmensa diversidad de plantas utilizadas en este arte, el gladiolo es una de las flores favoritas en las composiciones japonesas gracias a su estilizada figura, sus hojas lanceoladas y su flor perfecta.

El gladiolo es una planta originaria de África. Su tallo es subterráneo, corto y en forma de bulbo. Sus hojas son largas, comprimidas y puntiagudas, de manera que su forma imita la de una espada corta. El nombre del género se atribuye a Plinio y hace referencia, por un lado, a la forma de las hojas de estas plantas, similares a la espada romana denominada "gladius". Por otro lado, también se refiere al hecho de que en la época de los romanos la flor del gladiolo se entregaba a los gladiadores que triunfaban en la batalla; por eso, la flor es el símbolo de la victoria.

Principales escuelas en Argentina

Escuelas Ikenobo
En el siglo VI, Ono no Imoko realizó tres visitas oficiales a la corte imperial de China. Después de retirarse, fue designado guardián de Rokkaku-do, un templo budista de Kyoto. Ahí el se volvió abad, cambió su nombre a Semmu y comenzó a vivir en una pequeña y rústica casa al lado del río, de ahí el nombre "ikenobo" (literalmente "al lado del río"). En China él había estudiado arreglos florales como formas de ofrenda religiosa, y en su retiro continuó haciéndolo. Desde ese entonces, fundó la más antigua escuela de Ikebana de Japón: "Ikenobo". El actual representante de la escuela Ikenobo, Sen-ei, es el cuadragésimo-quinto líder directamente relacionado con el líder original.

Escuelas Ohara
La escuela Ohara tuvo su comienzo en la era Meiji (1867-1912). Unshin Ohara arribó a Osaka con la idea de ser un escultor. Su condición no era óptima, y debido a su temprano entrenamiento en la escuela ikenobo, decidió volcarse al Ikebana. La escuela Ikenobo le parecía demasiado rígida y formal. Además las flores occidentales empezaban a aparecer en Japón y a él le gustaron mucho, por lo que decidió usarlas en sus propios arreglos florales. Para este propósito creó su propio contenedor o bandeja. Ahí creó el estilo "Moribana", lo que impactó a los grandes maestros de la época.


Escuelas Sogetsu
Sogetsu: La escuela Sogetsu es la más reciente y la menos rígida de las clásicas escuelas de Ikebana. Su comienzo se remonta a principios del siglo XX.
     
Sofu Teshigahara nació en Tokyo en 1907. El aprendió el arte del arreglo floral de parte de su padre, quien había estudiado varios estilos en diferentes escuelas.

Cuando tenía solamente 25 años, el creó la escuela Sogetsu, con la convicción de que el Ikebana no era simplemente una decoración con flores sino un arte puro. La actual directora de esta escuela es Akane Teshigahara, la nieta de Sofu, el fundador de la misma.

Fuentes consultadas
Reino vegetal: Editorial Sopena
Fundación Cultural Argentino Japonesa