Evita y las contradicciones peronistas

"La manera más importante de brindarle un cálido homenaje es comprometernos a llevar a la práctica lo que ella nos legó".Con esas palabras, el gobernador Celso Jaque dejó inagurada anoche la muestra de arte que conmemora el 58° aniversario  de su muerte.

Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ

"La manera más importante de brindarle un cálido homenaje es comprometernos a llevar a la práctica lo que ella nos legó".

Con esas palabras, el gobernador Celso Jaque dejó inagurada anoche la muestra de arte que conmemora el 58° aniversario en que Eva Perón comenzó a ser uno de los mitos fundacionales de la Argentina moderna. Y, también de esa manera, el justicialismo evocó a la "abanderada de los humildes" con esa particularidad propia del movimiento: instalar sus íconos en los espacios oficiales, en este caso, en la Secretaría de Cultura.

La foto de la líder espiritual estaba a un pie de la escalera que conduce a uno de los edificios más característicos de la ciudad. El ex banco Hipotecario no forma parte, sin embargo, del patrimonio que caracterizó a la arquitectura peronista -tal es el caso de la Colonia 20 de junio o la Escuela Hogar, cuyos planos llevan la firma de la mismísima Eva Duarte-, pero allí el justicialismo decidió intervenir la sala Elina Alba con una muestra de arte que ejemplifica los pasos hacia la inmortalidad de la esposa del General, así como los reflejos de su pasión y obra en vida.    

"Hablar de Evita hoy no es sólo referirse a una mujer argentina, sino que hablamos  de una mujer que ya no nos pertenece a los peronistas ni a los argentinos, sino que pertenece al mundo", aseguró el gobernador antes de ingresar.

Las palabras de Jaque oficiaban de corolario para un día verdadermente complicado para el Gobierno. Una hora antes, el oficialismo había recibido una dura derrota en la Legislatura por el tema Obras Sanitarias.

Pero eso había quedado atrás y el gobernador estaba ahí para hablar sobre la encarnación misma de la justicia social y no de los problemas del agua que tienen los mendocinos por la crisis de la empresa -el que sí habló fue su segundo, Alejandro Cazabán, quien dio pocas precisiones y alertó sobre el horizonte oscuro que se cierne sobre OSM por la falta de financiamiento-. O de la falta de garrafas que, a esa misma hora pero en Maipú, un grupo piquetero -Barrios de Pie- hacía recordar a través de una protesta con un corte de calle.

En torno a Jaque y Eva -la imagen de Eva-, había militantes de antes, de esos que no se consiguen ahora y de los que seguramente saben las bondades de aquel peronismo primigenio que hacía llegar juguetes a los niños en cualquier punto del mapa, junto a jóvenes que han oído más del mito que de la mujer.

"Dios te bendiga a tí, protectora de los desamparados", arrojó un anciano, a un costado, con una vela. La voz le temblaba, pero se escuchó claramente en medio del silencio.

La solemnidad del acto en la escalinatas era apenas quebrada por algún cuchicheo entre Rubén Miranda y Alejandro Cazabán, flanqueando a Jaque junto a la diputada nacional Patricia Fadel -elegante, como siempre-.

Tal vez como un detalle salvado por la organización, quizás más como una improvisación rescatada por el actual presidente del PJ, Miranda, el video que exhibía distintas imágenes de la vida de Evita también se detuvo a las 20.25, con la frase del locutor de radio que anunciaba el deceso.

Una de las cosas más extrañas -y hasta contradictorias- de los homenajes a Eva, es que siempre hay alguna cantante lírica que se planta ante los militantes y entona como himno una letra que ni siquiera es nacional, aunque sí -a estas alturas- popular.

"No llores por mi Argentina" fue compuesta por Tim Rice para el estreno de la obra del inglés Andrew Lloyd Webber, en 1978. Como se sabe, un musical que entremezcla a Perón y Evita con Ernesto "Che" Guevara y que toca de oídos la historia de aquella pasión justicialista. Con todo, la letra que evoca el histórico renunciamiento está omnipresente en los actos referidos a la líder espiritual de la Nación. Aún más, diríamos, que la propia marcha peronista.

¿"No llores..." forma parte del bagaje cultural del movimiento? ¿Se trata de una apropiación estética que cambia el sentido del discurso político? ¿O es simple lugar común, fallido histórico, naturalizado por un sinnúmero de representaciones -desde Nacha Guevara hasta Madonna, entre otras-.

Una última curiosidad. Cada vez que es poder y gobierno, el justicialismo no oculta la intención de atravesar con sus íconos la cultura oficial. Un ejemplo de ello es que en Casa de Gobierno hay un salón de actos denominado, efectivamente, Eva Perón.

Sin disimulo, con toda la voluntad política, estos homenajes han sido organizados en espacios donde históricamente el peronismo ha sido criticado por ser una fuerza popular. El año pasado, en el Archivo Histórico de la provincia. Este año, en la Secretaría de Cultura, donde el Gobierno pone en ejercicio todos sus mecanismos para exhibir su memoria política. Esa tal vez sea una huella cultural propia de un partido que ha estado proscripto por años y que lo distingue de las otras fuerzas partidarias.

Desde las escalinatas y a un costado de la imagen rodeada de pequeñas llamas -como si fuese un acto litúrgico-, Jaque reconoció que formaba parte de una generación que no había conocido a Eva. 

"Lo que ella nos legó: trabajar por una patria que sea grande, que sea justa, en la cual no hayan excluídos", remataba el mandatario provincial, a modo de directora de escuela. Sí, el mismo gobernador que, en la última semana, había llegado a la tapa de los diarios por plantearle a funcionarios públicos la objeción de conciencia ante el matrimonio igualitario.