A diferencia de Mendoza, que promueve un "registro" de "objetores de conciencia" para el matrimonio gay, el gobierno de San Juan ha decidido exactamente lo contrario: sancionará a los funcionarios del Registro Civil que no quieran casar personas del mismo sexo.
María del Carmen Vega, directora del Registro Civil de San Juan, afirmó a Diario de Cuyo online que “el funcionario que se niegue a celebrar una boda según lo marcan los términos de la ley, debe ser sancionado”.
Lo dijo debido a que ayer, la encargada del Registro Civil de Chimbas, Ángela de Herrero, había afirmado que se iba a negar a casar a parejas del mismo sexo, para lo que alegó "cuestiones religiosas".
Ese argumento prendió en Mendoza: hoy Jaque anunció una circular para definir quiénes casarán homosexuales y quiénes quedarán exceptuados de hacerlo, con permiso del propio Gobierno provinvial.
Pero la postura oficial del gobierno sanjuanino es totalmente distinta: “Me he enterado por los medios que una funcionaria dijo que se negaría a celebrar una boda entre homosexuales. Pero hecha la ley, hay que cumplirla”, dijo Vega.
Y eso que es "opositora": la directora sanjuanina confesó que “lo del matrimonio gay no me gusta nada, verdaderamente. Pero esto va más allá de mis gustos. Acá hay una ley, y somos funcionarios encargados de cumplirla”, concluyó.
En San Juan no habrá "objeción de conciencia"
“El funcionario que se niegue a celebrar una boda según lo marcan los términos de la ley, debe ser sancionado", expresó la jefa del Registro Civil de la vecina provincia, ante la rebelión de una encargada de Chimbas. Jaque, en cambio, aceptará una inédita "objeción de conciencia"