Jugó una carta fuerte, que implicó estar en la vereda opuesta al kirchnerismo más puro, ese que avanza en cuestiones delicadas como elefante en un bazar. A la hora de las definiciones, la gestión de Celso Jaque apeló a la corrección política y evitó conflictos con los credos religiosos -con quienes mantiene un buen diálogo- al manifestarse en contra del matrimonio igualitario. Pero con la ley ya sancionada, se constituyó en uno de los perdedores políticos de una jornada histórica.
Si bien Jaque apenas esbozó directamente unas líneas sobre su postura, el encargado de transmitir públicamente la posición del Gobierno de Mendoza fue el ministro de Gobierno, Mario Adaro.
Adaro señaló que el Gobierno estaba en contra de la ley y auguró que la misma no tiene viabilidad política. Así mismo, señaló que el gobernador sí daba el visto bueno a la unión civil. Este anuncio se daba en un marco particular: Jaque había recibido ese mismo día a representantes de diferentes credos religiosos, preocupados por el avance de la norma.
Sin embargo, el ministro político de Jaque fue más allá del mero hecho de ser el vocero del oficialismo. Así, fue partícipe de la última marcha por la familia organizada fundamentalmente por credos religiosos, donde esbozó una curiosa definición sobre la problemática, y haciendo caso omiso de los actos a favor de la ley que se efectuaron en Mendoza: "Es un snobismo porteño", precisó.
El ministro no fue el único funcionario en esa marcha. También se lo vio al vicegobernador Cristian Racconto, manifestándose en contra de la norma avalada por el kirchnerismo.
Por el momento, ninguno de estos referentes del Gobierno han querido dar nuevas opiniones. Tanto Adaro como Racconto no volvieron a atender el teléfono (fueron llamados durante toda la jornada del jueves) a pesar de la insistencia de MDZ.
Los que se animaron
"Mi concepción de la familia es religiosa, no es un dogma e involucra a un matrimonio entre un hombre y una mujer", definió el ministro de Producción, Raúl Mercau, con sencillez.
De religión mormona, Mercau aclaró de entrada que sus definiciones eran a título personal y desligó así tanto al Gobierno como a la iglesia de la que fue obispo antes de ser funcionario.
Si bien señaló que es respetuoso de las creencias individuales, el ministro se mostró contrario a la idea de que dos personas del mismo sexo puedan contraer enlace.
En esa línea, se manifestó en contra de la adopción de chicos por parte de homosexuales, pero se mostró cauto a la hora de anunciar los efectos sociales que esta sanción histórica pueda tener a medida que empiece a implementarse.
Por su parte, la senadora Miriam Gallardo -presidenta provisional del Senado- dijo que el maratónico debate que se dio en el Senado nacional fue bastate rico por la calidad de los argumentos: "El matrimonio es una construcción jurídica", definió, aunque si bien se mostró a favor de que gays y lesbianas puedan casarse, mantuvo sus dudas respecto a la adopción.
Pese a ello, Gallardo suscribió el concepto de que la ley favorece la igualdad de derechos.
En la galaxia Jaque
Salvo estas posturas más claras, el gobernador optó por borrarse de la escena mientras el país y la provincia eran atravesados por una fuerte contradicción cultural y política, que se reflejó en movilizaciones masivas.
Apenas hubo menciones elípticas que lo ubicaron, en un mismo día, en una postura opuesta a la de Cristina Fernández de Kirchner. Fue el 9 de julio pasado. Mientras en Tucumán, la presidenta avalaba la boda entre personas del mismo género, en su tierra natal Jaque le daba la derecha al conservador obispo de San Rafael, Eduardo Taussig.
Ante los malargüinos, Jaque dio su costado más convencional. Así lo reseñaba el diario Los Andes.
"Ninguna sociedad se puede fortalecer o crecer si no se fortalece la familia y necesitamos eso. Hay que trabajar por una sociedad inclusiva, que de igualdad de derechos como corresponde, pero obviamente, siempre teniendo presente que no se pueden encontrar tipos de soluciones que a veces, en vez de dar soluciones, generan conflictos y mayor exclusión de lo que queremos incluir", sostenía el mandatario.
Esta distancia entre el Gobierno provincial y el nacional no es nueva. De hecho, está marcada por la pelea con las provincias de San Juan, San Luis, Catamarca y La Rioja por la promoción industrial que afecta a la economía de Mendoza. El rechazo del Gobierno, marcado en un recurso judicial ante la Suprema Corte, congeló las relaciones con el poder central de un gobernador afecto a viajar a cuanta solicitud presidencial llegaba al cuarto piso de Casa de Gobierno.
Pese a ello, desde el oficialismo se apresuran a aclarar que estas decisiones que marcan un camino distinto al señalado por el Gobierno nacional no generarán una distancia con la gestión de Jaque. Y si bien la afirmación de Adaro recogió críticas por parte del Inadi local, refleja cuán lejos está el debate por el matrimono gay respecto de la mentada agenda de Jaque y sus funcionarios, más apremiada por cuestiones menos polémicas pero de lento avance, como la reestatización de Obras Sanitarias.
El día después: gobierno de Jaque en silencio
El ministro de Gobierno había dicho que el proyecto es "esnobismo porteño" pero este jueves se guardó. Lo mismo hizo el vicegobernador Racconto, quien participó en marchas contra la iniciativa. En cambio, un funcionario y una autoridad legislativa siguieron alimentando la polémica.