Si bien la utilización de este material es común en la cultura china el proyecto sorprendió también por su atractivo diseño y la buena distribución de sus espacios interiores.
En cuanto a lo estrictamente arquitectónico la vivienda presenta dos techos curvos y una pared lateral revestida con paneles de células fotovoltaicas que son capaces de generar la energía suficiente para el consumo de la casa.
Desde el punto de vista ecológico, el diseño minimiza los niveles de emisión de CO2 durante toda la fase de producción. La materia prima es cultivada localmente y posee un corto y eficiente ciclo de renovación de tan sólo 5 años.
Otro punto destacable de la vivienda de 75 m2 es la buena utilización de aluminio en las aberturas, el doble vidriado y un innovador revestimiento interior que logra en forma eficiente controlar la temperatura interior durante las estaciones frías y cálidas.