Copa Davis: "Había que creer a muerte en el equipo"

David Nalbandian, la figura del equipo en su triunfo frente a Rusia. En semifinales, Francia será el rival a vencer.

Foto: efe
Foto: efe

Después del gran triunfo argentino sobre Rusia, y después del festejo en el vestuario, David Nalbandian pidió que se le tenga mayor confianza a la formación que dirige Tito Vázquez. "En los papeles era una serie complicada, pero pudimos ganar. Había que creer a muerte en el equipo. Quizás algunos piensan que porque no viene uno u otro estamos más débiles, lo cual en algún punto es verdad, pero entiendo que con estos jugadores se puede, porque le ponen mucha actitud y garra, y va saliendo bien. Ahora hay que seguir entrenando y seguir creciendo; los chicos juegan muy bien, y por ahí podemos seguir. El sorteo este año fue malísimo, pero hay que aceptarlo, agachar la cabeza y remar", señaló el cordobés, en medio de la calurosa sala de prensa del estadio Olímpico, y luego de ser aplaudido por algunos representantes de la prensa rusa. 

-¿Se dio todo como lo soñabas? 

-Es difícil pensar una serie antes de jugarla. Si hubiera jugado cinco sets el viernes, no habría podido estar más el fin de semana. Yo tenía que venir a tratar de ganar los dos puntos, a dar lo mejor, y salió bien, pero que salga todo bien es difícil. Tuve un gran fin de semana, pude conseguir los dos puntos, y los chicos [Schwank y Zeballos] dieron un punto brillante en el dobles. 

-¿En qué lugar de tu carrera en la Davis ubicás este triunfo? 

-Uf. es muy difícil comparar, porque hubo muchas situaciones distintas. La de Australia [2005] fue increíble, un fin de semana que gané tres puntos; acá gané los dos que jugué. Sí, puedo decir que me voy feliz por el nivel que pude mostrar; tengo que creer en mi nivel, aunque esté mucho tiempo sin jugar, porque pasa por la motivación. 

-¿Esto lo viviste como un desafío personal? 

-Cuando entrás en la cancha, tratás de dar lo mejor. El viernes tuve dudas y nervios, pero la verdad es que contra Youzhny es increíble el nivel que tuve, aunque de entrada pensé que lo podía lograr porque sé que tengo ese juego, y me salió. Todo el partido sentí que estaba jugando bien, pero que tenía que apretar los dientes porque era un partido complicado y no me podía descuidar ningún game. La clave pasó por estar fino y concentrado todo el tiempo y por aprovechar las chances que tuve. 

-¿Sentís que te respondió el físico? 

-Me voy conforme desde todo punto de vista. Aunque después del nivel de intensidad que tuve en el primer set contra Youzhny, no creo que hubiera aguantado ir a un cuarto o a un quinto set; por ahí dudé un poco, pero jugué los puntos importantes muy bien y lo pude cerrar en tres sets. Ahora tengo que cuidar el tractorcito, que va lento pero firme. Recién tengo dos partidos y todavía me falta competir y tener regularidad en el circuito, que es lo más importante. 

-¿Sos de aconsejar a tus compañeros de equipo? 

-Siempre les digo que lo que van a vivir en la Davis es algo único, y lo único que les pido como compañero es que me den todo y que traten de jugar lo mejor posible, porque es la actitud lo que marca a un equipo; también que lleguen bien preparados, porque cuando todos apuntamos para el mismo lado se hace más fácil. 

-Sos el mayor del equipo. ¿Hay muchas diferencias con el grupo anterior de jugadores? 

-Y. antes jugábamos a las cartas y ahora me hacen jugar a la PlayStation [risas]. Es otra generación, hay una convivencia muy buena entre todos, una armonía entre los jugadores y todos quieren jugar. A todos los veo muy parejos. Por ahí pierden, pero porque los otros son buenos, y no por los nervios. Eso demuestra que pueden jugar y dar lo mejor en ese momento. 

-¿Cómo ves la semi con Francia? 

-Va a ser un rival muy duro, tienen jugadores parejos, un gran dobles y hay que estar bien preparados. 

14 partidos conquistó el cordobés David Nalbandian en la Copa Davis en condición de visitante (cuatro de ellos, en dobles). En tanto, perdió seis (tres en singles y tres en dobles) 

18 series de Copa Davis disputó Nalbandian, todavía algunas menos que Guillermo Vilas (29) y José Luis Clerc (22). Vilas jugó 14 series en el Grupo sudamericano y Clerc, siete veces. El unquillense actuó siempre en el Grupo Mundial. 

CUANDO SE AGRANDO DE VISITANTE 

Una presentación que quedó en la historia
Moscú, del 20 al 22 de septiembre de 2002. Con 20 años, debutó en las semifinales, ante Rusia. Con Lucas Arnold, le ganaron en el 5° set a Marat Safin y Yevgeny Kafelnikov. 
 
En sydney, sobre césped, frente al verborrágico Lleyton Hewitt
Sydney, del 15 al 17 de julio de 2005. Ganó tres puntos en el magnífico triunfo por 4 a 1 sobre Australia, sobre césped, por los cuartos de final. En dobles, con Mariano Puerta, logró una trascendente victoria; en singles derrotó a Wayne Arthurs y obtuvo el decisivo éxito frente al ídolo local, Lleyton Hewitt (por ese entonces, N° 2 del circuito), en sets corridos (6-2, 6-4 y 6-4). 
 
Con la actitud de un campeón, pero sin corona
Moscú, del 1° al 3 de diciembre de 2006. En la final, logró grandes éxitos sobre Safin y Nikolay Davydenko. La derrota en dobles (junto con Calleri) impidió el festejo (2-3). 
 
A último momento se tomó un avión a Suecia y fue el puntal de la victoria
Estocolmo, del 5 al 7 de marzo pasado. Por una contractura en un aductor, prácticamente el capitán Tito Vázquez no lo tenía en cuenta, pero el cordobés se tomó un avión a Suecia a último momento. Condujo magistralmente el dobles y, junto con Horacio Zeballos, venció a Robin Soderling-Robert Lindstedt. El último día, con la serie 2-2, definió el quinto punto al vencer a Andreas Vinciguerra por 7-5, 6-3, 4-6 y 6-4.

El gran estratega


Modesto Vázquez fue elegido, en diciembre de 2008, contra viento y marea. Luego de la frustrante y polémica caída en la final de la Copa Davis ante España, en Mar del Plata, la Asociación Argentina de Tenis lo designó para que sucediera a Luli Mancini, pese a que la mayoría de los jugadores -especialmente David Nalbandian- prefería a Martín Jaite. Vázquez volvía a sentarse en la silla de conductor por segunda oportunidad y al igual que en su primera experiencia, de 1986 a 1988, se encontraría con una generación de jugadores que se despedía. 

Aquella vez, Horacio de la Peña, Jaite, Christian Miniussi, Javier Frana y Guillermo Pérez Roldán surgían para tomar el lugar de Guillermo Vilas y José Luis Clerc. En 2009, Tito tomó un fierro caliente, ya que lideraba el arranque de una etapa de cambios, ya sin pesos pesados de la Legión como Agustín Calleri y Guillermo Cañas, entre otros. Lo acusaron de estar desactualizado, de no gozar de llegada con los tenistas, dudaban de su experiencia... Pero pese a todo, Vázquez, acompañado por Ricardo Caio Rivera como subcapitán, arriesgó y se impuso serie tras serie, demostrando que le sobran conocimientos para ser conductor. Y si se había desahogado en marzo pasado ante Suecia, en la helada Estocolmo, vaya si celebró aquí, sabiendo que Rusia era el gran favorito. 

"Había signos de interrogación con respecto a cómo llegaba David. Nos jugamos la chance con el doble al no incluirlo a él y nos salió bien. Porque David jugó brillante su último punto, confirmó que es superior. En la serie también tuvimos un poco de esa fortuna siempre necesaria. Estoy muy orgulloso de este grupo de jugadores, porque se adaptaron a la superficie, se impusieron a todo", señaló el hombre de 61 años, cultor del bajo perfil y que les suele escapar a los flashes. 

Vázquez, que trabajó durante siete años en la Federación Británica de Tenis, no es ningún improvisado. Todo lo contrario. Es un gran estratega y se potencia muy bien con Rivera. Pese a que ya lo irritan los viajes en avión, Tito viajó a los tres Grand Slams que se hicieron en el año (Australia, Roland Garros y Wimbledon) para seguir de cerca a los jugadores argentinos. En Melbourne, por ejemplo, habló con Horacio Zeballos y Leonardo Mayer y los convenció de jugar juntos el dobles. Porque como lo hizo en su momento con la pareja Frana-Miniussi, el hombre nacido en Orense (España) considera fundamental tener una alternativa confiable para el tercer punto de una serie. Con el transcurso de las semanas, Vázquez fue adaptándose cada vez más a la nueva generación. Si bien al principio no tenía feeling con Nalbandian, poco a poco se ganó la aprobación del cordobés. No tiene pelos en la lengua, dice lo que piensa, sin medir las consecuencias. Es directo, impulsivo. 

Cuando Tito dirigió su primera serie como capitán argentino, ante Uruguay, en 1986, Nalbandian tenía cuatro años y Zeballos, uno. Schwank y Mayer aún no habían nacido. 

Vázquez, un apasionado del tenis que anhela "retirarse" a los 65 años, dice no ilusionarse con la Ensaladera, pero la mira de reojo... "Esperemos que los que están lesionados mejoren para tener más alternativas ante Francia. La Argentina es una potencia y eso me tranquiliza", concluyó Tito Vázquez, el hombre que se sintió subestimado y con triunfos dejó atrás los murmullos. 

DIXIT 
"Antes de llegar a rusia No éramos los favoritos ni ahí... pero poco a poco fuimos mejorando, creciendo, y nos dimos cuenta de que podíamos"