El 17 de mayo pasado, Joachím Low, entrenador alemán, se lamentaba mientras daba una conferencia de prensa donde anunciaba que Michael Ballack, el referente del seleccionado, se quedaba afuera del Mundial por la rotura de los ligamentos del tobillo derecho. "Fue un shock, no hay duda. Estamos todos muy tristes. Es un jugador de primera clase que ha asumido un rol central en partidos decisivos", admitió el técnico y agregó: "Ahora hay que aunar todas las fuerzas. Aún estamos en condiciones de jugar un buen torneo", aseguró el seleccionador, visiblemente decepcionado.
Ballack se lesionó el tobillo por una fuerte infracción del ghanés Kevin-Prince Boateng en la final de la Copa inglesa, que se adjudicó Chelsea en la victoria ante Portsmouth por 1-0, y alarmó a todos en su momento. Sin embargo, a partir de su ausencia se descubrió una nueva Alemania. Una Alemania que fue de menor a mayor y que se adjudicó un muy meritorio tercer puesto, pero que dejó su mensaje.
Fue la selección germana que participó con el promedio de edad más bajo en una Copa del Mundo (24,9 años) y la que más lejos llegó de las siete campeonas del Mundo que participaron en Sudáfrica. No se había instalado en Sudáfrica con la candidatura de España o Brasil, por ejemplo, pero tomó impulso y se hizo muy reconocida en el juego y los resultados: tres veces convirtió cuatro goles (ante Australia, Inglaterra y la Argentina) y ayer, con muchas bajas (sin Neuer, Podolski, Lahm ni Klose), superó a Uruguay por 3 a 2.
Thomas Müller, que nació el 13 de septiembre de 1989, sería premiado como el mejor jugador jóven por la FIFA. Por su parte, Miroslav Klose, que ayer no jugó por padecer un fuerte dolor en la espalda, accedió a los 14 tantos en los Mundiales, superando a su compatriota Gerd Müller (13) y ubicándose a sólo uno del brasileño Ronaldo, el máximo goleador en Copas del Mundo. Mesut Ozil, Lukas Podolski y Bastian Schweinsteiger desplegaron un fútbol de muy buen nivel, mostrando como equipo una renovada frescura desde su estilo de juego.
"Este Mundial fue verdaderamente notable", dijo un eufórico Low. "Hemos trabajado muy duro. Muchos jugadores no tenían experiencia en torneos de ningún tipo. Estoy increíblemente orgulloso de que el equipo fue grande dentro y fuera del campo. Mostramos gran carácter e identidad", agregó el entrenador: "Jugaron con compañerismo, lo hemos podido comprobar en cada partido. El día después del encuentro con España (derrota 1-0), todo el mundo estaba luchando. No hay necesidad de estar decepcionados. Vamos a viajar a casa sintiéndonos muy bien", opinó.
Lejos quedaron los lamentos por la lesión de Ballack. A tal punto que casi todos coinciden que con su ausencia, Alemania ganó en frescura, en vuelo ofensivo y en ondas positivas del resto de los referentes. Muchos hinchas hasta se burlan y le agradecen a Boateng la infracción que le generó y lo dejó fuera de Sudáfrica. Incluso ahora, el nuevo capitán, Philipp Lahm, no quiere dejar al cinta y, junto con Schweinsteiger, Mertesacker, Podolski y Klose aparecen como los referentes. Y su DT está feliz. Como siente que Alemania está para más, Low tiene intenciones de continuar hasta la Eurocopa de 2012. Es que él también se dio cuenta de que más allá de no ser campeón, su equipo dejó un mensaje alentador.
*Información provista por canchallena.com
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