Moda y vestimenta: ¿existe un estilo Mendoza?

¿Estamos los mendocinos animándonos a abandonar el mote de conservadores para vestirnos según dicta nuestra personalidad? Para develar esta incógnita Club House decidió reunir a un grupo de referentes locales del mundo de la moda que revelarán cómo nuestra identidad se va tejiendo a la luz de sus opiniones.

Estando atentos descubrimos que más allá de las tendencias y el look de temporada, hace buen tiempo el valor agregado del diseño ha tomado un lugar protagónico en algunos sectores comerciales de la ciudad. En calles y avenidas que parecen catapultarse como la zona roja (por lo candente, hot) del vestir y sus manifestaciones independientes. Un mensaje diferente, creativo, grita a través de las vidrieras que la cultura propia de la indumentaria mendocina está en ebullición. Sin embargo, como mendocinos tenemos un molde colectivo, nuestra idiosincrasia.

En algún momento el hombre decidió esconder sus zonas íntimas por pudor. Con el tiempo el esconder se transformó en vestir para embellecer; vestir para comunicar; vestir para diferenciarse frente al resto, vestir para provocar. Estos mensajes que emitimos al optar por uno u otro modelo de vestimenta, están signados por una serie de instancias psicológicas y sociológicas individuales como: gustos, deseos, costumbres, edad, sexo, rol, personalidad, aspiraciones, que giran dentro de nuestro entorno formando los paradigmas de una sociedad.
Los mendocinos, tanto tiempo estereotipados de conservadores y tradicionalistas a la hora de vestirnos, estamos ampliando nuestros horizontes conceptuales para volvernos más independientes de la aceptación social. Quienes proponen este cambio son los jóvenes, a través del diseño.

La influencia de las carreras universitarias en la proliferación del diseño en Mendoza
En Buenos Aires, hace más de treinta años que el diseño textil forma parte de las carreras que se dictan en la UBA. Comenzó como ingeniería textil con un enfoque constructivo en relación al armado mecánico de las prendas, a la composición de las telas. Sus egresados por lo general suelen ser muy buenos ingenieros de productos que necesitan muchos pasos para su fabricación, en los que la parte técnica es fundamental como es el caso del calzado o la ropa interior, en cambio, la Universidad de Palermo siempre estuvo más orientada al diseño, con una visión más ocupada de la estética y del arte, que de la ingeniería.
En Mendoza, se integran ambos modelos. La Universidad Champagnat fue la primera en incorporar la Licenciatura en Moda como una de las especializaciones de la carrera de diseño gráfico hace alrededor de quince años mientras que, poco más tarde, la Universidad de Mendoza abrió la carrera de Diseño de Indumentaria.

Tati Manríquez
Diseñadora de Alta Costura de trayectoria y marca propia. Posee su propio atelier de moda.
“las mendocinas le dan un valor primordial al vestido de novias. Es el momento de crear algo único para una persona que no se plantea cómo lo va a pagar, solo lo quiere tener”.

Según Lía Rosso, profesora de ambas universidades, “a pesar de que se trata de una actividad relativamente nueva dentro del ámbito académico en nuestra provincia, su profesionalización ha sido clave para el crecimiento del diseño en la región ya que a ambas universidades asisten alumnos de otras provincias como Neuquén y también de Chile. Además, dentro de la oferta estudiantil, es una de las carreras que más éxito de convocatoria tiene”.

Actualmente, la moda como carrera vive un proceso de consolidación en Mendoza. Recién están saliendo las primeras camadas de egresados y hasta el momento, los profesores han sido en su mayoría arquitectos y profesionales de otras ramas del diseño y estudios afines. Sin embargo, algunos consideran que se ha hecho camino lejos de las aulas. La diseñadora Tati Manriquez, quien lleva más de diez años en esta ocupación y ha logrado una marca sólida en el mercado, comenta “cuando comencé no existía la carrera como tal. Viajaba a Buenos Aires a realizar cursos en la UBA pero no podía quedarme allí a estudiar entonces tomaba clases con profesores que daban de forma independiente en sus casas, por hora y ellos no podían creer que, con diecisiete años, ya cosía, organizaba desfiles y tenía una idea amplia de lo que era armar una colección con setenta modelos de vestidos habiendo estudiado solo cinco años de corte y confección”.

En este mismo sentido, la diseñadora Alejandra Pérez, quien estudió en la Universidad Mendoza y terminó la carrera en el instituto Alberto Arias opina que “si bien el conocimiento técnico es muy necesario varios diseñadores nos hemos abierto paso siendo autodidactas y otros más han desembocado en la indumentaria a partir de distintas ramas del diseño y del arte”. Por lo que señalan las opiniones, el estudio universitario está dando gran impulso a la actividad, sin embargo, esta tiene mucho de oficio, de búsqueda personal y vivencias propias por eso comparte criterios con el arte. Ejemplo es Carolina Herrera quien comenzó siendo modista y luego se convirtió en una de las diseñadoras más importantes del planeta.

Argentina país tradicionalmente seguidor de la moda
Nuestros abuelos inmigrantes, añorando sus raíces, mantuvieron costumbres y tradiciones europeas que generaron una mezcla de culturas que demoró la aparición del diseño de identidad argentina. Por otro lado, a la clase terrateniente del siglo XIX entre quienes estaban las grandes familias de Buenos Aires como los Bullrich o los Álzaga, les gustaba vestirse en Europa. Argentina vendía la lana a los ingleses que fabricaban y luego vendían al país el producto terminado a precios exorbitantes.

Lía Rosso
Egresada de la U. Católica de Chile. Diseñadora y Profesora de la U. de Mendoza y Champagnat en Diseño de Autor y Moldería avanzada. “en general nuestros profesionales saben generar alternativas y sobreponerse a la crisis, y crear soluciones. Son muy creativos y este es un rasgo muy nuestro”.

En este sentido, la socióloga Susana Saulquin asume que Argentina se ha caracterizado por ser un país tradicionalmente copista, seguidor de la moda. Sin embargo hay modelos de conducta que, reiterados en el tiempo, han encarnado en una manera de ser y hacer propios. Al respecto, Tati Manríquez opina que “si bien hemos seguido siempre las tendencias de la moda de los grandes centros, hace cien años las costureras en temporada baja se iban en barco a Europa compraban las telas y volvían. Ese es un estilo de vida, una usanza que con el tiempo se volvió nuestra”.

Por otro lado, actualmente la mano de obra en el mundo y sobre todo en Europa, es muy costosa. A los diseñadores argentinos, entre los que se encuentran los mendocinos, se los valora por ser multifacéticos y saber desenvolverse frente a situaciones adversas en donde se demanda creatividad. Al respecto Lía Rosso sugiere que “en general nuestros profesionales saben generar alternativas y sobreponerse a la crisis, a la carencia y crear soluciones. Son muy creativos y este es un rasgo muy nuestro en la manera de hacer las cosas”.

La crisis socioeconómica en el fortalecimiento del diseño de autor
A partir del 2001, en Argentina comenzaron a escasear los materiales importados cuyos precios se fueron a las nubes. Esto volvió la atención hacia los propios recursos. Los diseñadores tuvieron que buscar alternativas y rearmar sus diseños con elementos que se fabricaran aquí como cueros, lanas, etc. Al respecto, Lía Rosso comenta que “históricamente al diseño argentino siempre se lo comparó con el europeo. Los argentinos no tenemos marca país. Contrariamente a lo que ocurre en otros lugares donde sí hay confección única y original como es el caso de Italia con los zapatos y carteras, o México con su famoso sombrero, acá no había nada exclusivo ni representativo previo a la crisis”.

Victoria Vendemmia
Propietaria de Vendemmia Joyero
“No es como en Buenos Aires donde hay cada vez más geniales orfebres con los que te sentás a crear. Nosotros tenemos un taller pequeño donde hacemos el anillo que quiere esa señora en particular. Hay creación propia pero es muy poca porque a la gente acá le gusta consumir lo que ve”

En este sentido, Susana Saulquin, socióloga de la moda, opina que la crisis socioeconómica ha ido transformando actitudes y comportamientos de los argentinos influyendo de manera decisiva en la consolidación del diseño de autor”. Otro de los aspectos que ha motivado la necesidad de generar productos con identidad nacional sin dudas ha sido la apertura de nuestro país al turismo internacional. En Buenos Aires Trosman y Churba fueron dos de los pioneros que comenzaron a trabajar con materiales alternativos, cuya visión, en el caso de Martín Churba, además de fortalecer el diseño de autor en Argentina, ha traspasado las fronteras del producto textil generando toda una filosofía donde el diseño se ha transformado en una herramienta de cambio social. (www.tramando.com.ar)

La Moda en Mendoza adquiere tintes particulares y propios.Como en general sucede en otras actividades, a nuestra ciudad llegó el furor del diseño años más tarde. Las ferias de moda nacieron como repercusión de las ferias de Palermo, la capital del diseño independiente. Así y todo, la condición actual de nuestra provincia como capital mundial del vino y atrayente destino turístico, ha generado que cada vez halla más productos de moda de factura local.

En este sentido, Victoria Vendemmia, propietaria de la joyería que lleva su nombre comenta que “los europeos que nos visitan buscan algo característico. Es habitual que quieran llevarse de recuerdo algo del lugar y es muy común que busquen joyas. En un comienzo no teníamos nada distintivo para ofrecer por lo que, en el taller, decidimos diseñar joyas utilizando rodocrosita, la piedra nacional argentina que, a pesar de no tener nada que ver con los dictados de la moda, es todo un éxito porque a los extranjeros les encanta”.

En cuanto a los mendocinos y sus preferencias, Victoria comenta que están las clientas clásicas que no salen de la joya tradicional que van a usar toda la vida y no se la van a cambiar y aquellas que compran con frecuencia y les gusta estar actualizadas. “Ellas demandan más variedad de diseños, saben qué se usa, no quieren ponerse siempre lo mismo, buscan renovar sus joyas por otras distintas. Pero no es como en Buenos Aires donde, hay cada vez más geniales orfebres con los que te sentás a crear. Nosotros tenemos un taller pequeño donde hacemos el anillo que quiere esa señora en particular. Hay creación propia pero es muy poca porque a la gente acá le gusta consumir lo que ve”.


En el extremo opuesto, se encuentran las nuevas generaciones que, nacidas en la era de la globalidad y de Internet lideran un cambio notorio a través de sus deseos de personalización y culto a la individualidad. Según la diseñadora gráfica Natalia Roitman, “los jóvenes en Mendoza somos más libres de las pautas sociales para vestirnos. Escuchamos diversidad de música, vemos todo tipo de películas, le prestamos atención al arte, a la fotografía, todo esto nos hace crecer a nivel personal e ir más allá de lo que dicta la tendencia”.

Natalia Roitman junto a Alejandra Pérez y otras dos jóvenes crearon Indigna Arte & Diseño un proyecto independiente a partir del cual se han propuesto incentivar a los mendocinos a apreciar y reconocer el valor de la propia cultura. En este marco generaron la Feria Indigna que reúne y promociona a todo el sector joven de artistas y diseñadores de indumentaria de Mendoza. (Ver recuadro aparte).

Marcas masivas vs. diseño independiente
En el reinado de las marcas masivas, la vivencia en cuanto a las actitudes de compra de los mendocinos sigue dando a favor del aspecto que siempre nos ha caracterizado: ser conservadores.

María José Napal
Coordinadora de Marketing del Mendoza Plaza Shopping “el mendocino elige lo que está probado, aceptado, no se anima a ser el primero en ponerse algo. Es muy cuidadoso en general. Nunca va a ser vanguardista, quien de el primer paso”.

Desde la coordinación de marketing del Mendoza Plaza Shopping, María José Napal observa cómo el mendocino promedio sigue siendo poco arriesgado e innovador. “Elige lo que está probado, aceptado, no se anima a ser el primero en ponerse algo, por esto, es muy cuidadoso en general. Nunca va a ser vanguardista, quien dé el primer paso”. Además, el mendocino/a nunca exhibirá algo que lo deje expuesto. No es un “fashion victim”, está más allá de lo que se dictamine como moda y le es fiel a las marcas. Conozco marcas con muy buen posicionamiento, muy buen diseño, que les cuesta horrores penetrar aquí”.

En cuanto a la posibilidad de generar un espacio para fomentar el diseño de autor, María José comenta que recientemente algunas marcas de diseño independiente están ingresando al mundo de los shoppings en Buenos Aires. “Se trata de lugares de mucho tráfico y se debe tener la espalda suficiente para satisfacer la demanda de todos los clientes. De todas formas en Mendoza se ha planteado la idea de hacer `show rooms’ con diseñadores locales”.

Algo para destacar es que todos los años el Mendoza Plaza Shopping realiza un desfile de moda con proveedores locales y sus campañas de temporada son producidas íntegramente en Mendoza con la necesaria contratación de agencia, modelos, fotógrafos, etc. Sin embargo, se plantea la falta de profesionales que realicen actividades como, por ejemplo, la del productor/a de modas, quien se encarga del armado de todo un producto sobre la pasarela. Para no tener que traer a alguien de afuera se ha pensado en la posibilidad de contratar a diseñadores locales que aprendan la tarea. Una idea que María José Napal reflotó en la entrevista a partir de conocer más en profundidad el trabajo que realizan las diseñadoras de Indigna Arte & Diseño.

Las costumbres y acontecimientos sociales cobran significado en la compra y elecciones que hacen las mendocinas
Aparentemente, los acontecimientos de la vida social marcan las elecciones en cuanto a moda. Unánimes, las entrevistadas coinciden en que las mendocinas le dan gran importancia a la ocasión y que, sin dudas, uno de los grandes sucesos es el casamiento. En cuanto a las joyas,

Natalia Roitman
Diseñadora gráfica. Co fundadora de Indigna Arte & Diseño “los jóvenes en Mendoza somos más libres de las pautas sociales para vestirnos. Le prestamos atención al arte, a la fotografía, al cine, todo esto nos hace crecer a nivel personal e ir más allá de lo que dicta la tendencia”.

Alejandra Pérez
Diseñadora de indumentaria. Co fundadora de Indigna Arte & Diseño “si bien el conocimiento técnico es muy necesario varios diseñadores nos hemos abierto paso siendo autodidactas y otros más han desembocado a partir de distintas ramas del diseño y del arte”.

Victoria Vendemmia comenta que, en los últimos diez años, las costumbres han cambiado. “Antes, la joya significaba un regalo muy especial para ciertas fechas o conmemoraciones como el aniversario o el compromiso”. Quizás, su carácter de perdurabilidad tenga que ver con esta valoración. “Hoy las mendocinas compran frecuentemente joyas y las usan o dejan de usar de acuerdo a la moda”.

Con respecto al vestido de novias, sin dudas, su elección es un hecho muy significativo que conlleva numerosas idas y venidas al diseñador quien, además, debe generar la empatía necesaria con su cliente para que el resultado final sea satisfactorio.  También, cobra importancia el vestido de quienes tienen una relación parental cercana con los novios como es el caso de la madrina o de una hermana. Tati Manríquez quien realiza un trabajo muy minucioso y personalizado con diseños exclusivos en alta costura, es categórica opinando que “las mendocinas le dan un valor primordial al vestido de novias. Es el momento de crear algo único y muy especial para una persona que no se plantea cómo lo va a pagar, solo lo quiere tener”. Mientras que, Lía Rosso, quien también diseña para novias comenta que, un hábito muy mendocino es el que promueve la idea de no ponerse algo que sea más caro que el vestido de la novia o ir vestida de blanco. “Esta es una costumbre que en otros países no se tiene en cuenta, muy por el contrario, hasta se usa. Acá está el tema de no verse más linda que la novia. No la vas a opacar”. (!!!Risas generales!!!).

Como queda expuesto las opiniones conducen a confirmar que hay un despertar creciente del diseño y que, como mendocinos, estamos orientados en la búsqueda de una identidad propia que nos lleva a valorar cada vez más los propios recursos y a jerarquizar a nuestros profesionales. Sin dudas se trata de una temática de horizontes mucho más amplios para seguir explorando en otra oportunidad. ¡Afortunadamente nos queda mucha tela por cortar!